
Acqua Sub
Vitoria
a 162 m
Vitoria · Brasil · Américas
En Camburi, el Atlántico queda a pocos pasos y la tarde puede terminar entre una piscina en la azotea, una sauna y una cena de churrascaría.
El Flat Praia Century Camburi es un aparthotel frente al mar, pensado para quienes prefieren una estancia con espacio para vivirla a su ritmo y no una habitación cerrada sobre sí misma. Usted tiene balcón, zona de estar y cocina pequeña: detalles sencillos, pero útiles cuando vuelve cansado, con hambre y sin ganas de buscar una mesa inmediatamente.
La piscina de la azotea y las vistas al mar marcan el tono del lugar. Puede subir a tomar el sol, bajar a la playa o quedarse en el apartamento con aire acondicionado, conexión WiFi gratuita y una mesa de trabajo. Las familias tienen apartamentos familiares y los niños de cualquier edad son bienvenidos; para una pareja, el formato de un dormitorio ofrece algo más de margen que un cuarto de hotel convencional.
La dirección está en Vitória, Brasil, sobre la avenida Dante Michelini y junto a la playa de Camburi. El acceso a la playa es directo: unos pasos separan el edificio de la arena, suficiente para que el baño de mar no requiera una expedición logística. También hay tumbonas para instalarse junto al agua.
La zona permite salir a pie a cenar. Disk Pizza Paulista, Porto do Bacalhau y Fioretto quedan a unos 150 metros, mientras que Churrascaria Minuano está a unos 200 metros. Praça Engenheiro Caminha Sampaio y Praça do Cronista Capixaba están a unos 700 metros; Praça dos Namorados queda a unos 1,5 km y el parque Pedra da Cebola, a unos 2,5 km. El aeropuerto de Vitória está a unos 3,5 km.

Aquí la diferencia está en poder abrir la puerta y encontrar una pequeña vivienda, no solo un lugar donde dejar la bolsa. Los apartamentos de un dormitorio cuentan con balcón, zona de estar con sofá, mesa de comedor y cocina pequeña equipada con frigorífico, microondas, fogones, tostadora, cafetera y utensilios. Si usted viaja en pareja, tendrá espacio para desayunar o preparar algo ligero sin convertir la cama en mesa de operaciones; si viaja con familia, el sofá cama añade flexibilidad.
El aire acondicionado ayuda a recuperar el cuerpo después de una jornada de calor, sal y neopreno. La habitación tiene armario, ropa de cama y tendedero para la ropa, además de baño privado con ducha, toallas, secador y albornoces. Las estancias son para no fumadores, cuentan con aislamiento acústico y ofrecen televisión de pantalla plana, canales por cable y servicios de streaming. El balcón permite tomar el aire sin abandonar la habitación; la piscina y las zonas exteriores quedan para cuando prefiera seguir fuera.
La propuesta gastronómica propia se concentra en Churrascaria Minuano, a unos 200 metros, con cocina sudamericana. Está lo bastante cerca para resolver la cena sin organizar un traslado, algo que se agradece cuando el apetito llega antes que las ganas de caminar. La información disponible no fija horarios ni comidas concretas, así que conviene plantear la restauración del hotel como una dirección cercana para cenar, no como un régimen de pensión.
El apartamento aporta la otra mitad de la solución. Usted dispone de cocina, frigorífico, microondas, cafetera y mesa de comedor para preparar un desayuno sencillo o guardar bebidas y comida para más tarde. En el propio edificio hay máquinas expendedoras de aperitivos y bebidas, además de servicio de té y café. No hay un bar descrito en la propuesta del aparthotel; la vida de tarde se reparte entre la playa, la azotea y los restaurantes de Camburi.

La azotea reúne la piscina exterior y las tumbonas, una combinación práctica para las horas en las que el mar queda demasiado lejos por pura pereza: es decir, a pocos pasos. La zona de solárium permite seguir al aire libre y la sala de relajación del spa ofrece un cambio de ritmo cuando el cuerpo pide sentarse y no negociar con ninguna actividad.
Para aflojar músculos y articulaciones hay sauna, baño de vapor y masajes. También figuran el kayak y la pesca entre las actividades náuticas, mientras que la bicicleta y las rutas a pie permiten recorrer los alrededores sin convertir la tarde en una competición. Si prefiere algo más urbano, Praça dos Namorados está a unos 1,5 km y el parque Pedra da Cebola, a unos 2,5 km. La recepción permanece abierta las 24 horas, así que puede volver tarde de una salida sin encontrar el edificio dormido.
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