
Pacific Divers
Lima
a 552 m
Lima · Perú · Américas
Entre parques, cafés y el movimiento de Miraflores, Lima se vive aquí con la ciudad a la vista y el Pacífico a una corta carrera en taxi.
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Si usted busca una base urbana para combinar buceo, restaurantes y paseos por Lima, el ibis Styles Lima Benavides Miraflores juega esa carta sin complicaciones. Sus 99 habitaciones miran a la ciudad, hay terraza, salón compartido y un restaurante dentro del hotel: al volver, puede ducharse, comer y sentarse un rato sin tener que organizar otra expedición.
La dirección encaja especialmente bien con una estancia en pareja o con una escala antes o después de viajar por la costa. La web está disponible en español, además de francés e inglés; para el trato diario, las lenguas del equipo no están especificadas. También se admiten mascotas, un detalle útil si su viaje incluye cuatro patas y no solo aletas.
La dirección está en la avenida Alfredo Benavides 1740, en Miraflores, Lima. No está junto a la playa: Playa La Estrella queda a unos 2 km, y Playa Redondo y Playa Las Cascadas, aproximadamente a 2 km también. El paseo marítimo y el océano están cerca, pero aquí la ubicación es claramente urbana; para llegar con el equipo, el taxi tendrá más sentido que una larga caminata con las aletas bajo el brazo.
Tiene varios cafés y restaurantes prácticamente al salir: Starbucks está a unos 50 m, Gloria Jean’s y Coffee Shop a unos 200 m, y Chilis Grill & Bar, Piqos y Mantra Indian Cuisine quedan también a unos 50 m. El Parque San Francisco Solano está a unos 150 m. Para una tarde sin plan de buceo, Kennedy Park queda a unos 2 km, Larcomar a unos 3 km y Huaca Pucllana a unos 3,5 km.

Las habitaciones están pensadas para descansar en clave práctica: aire acondicionado, baño privado con ducha, secador, artículos de aseo, escritorio, armario y televisor de pantalla plana. La vista es urbana. Para una pareja, la habitación con cama grande es la elección sencilla; si usted prefiere no compartir colchón, las configuraciones con dos camas individuales resuelven la cuestión sin debate a la vuelta de una inmersión.
La habitación con sofá cama añade una superficie de descanso distinta y puede interesar cuando se busca algo más flexible, aunque la capacidad publicada sigue siendo para dos personas. Las habitaciones están insonorizadas, un dato más útil que cualquier adjetivo cuando la calle limeña decide prolongar su jornada. El aire acondicionado ayuda a recuperar el cuerpo después del calor, la sal y varias horas de neopreno.
Hay habitaciones familiares y una opción adaptada para personas con movilidad reducida. El edificio cuenta con ascensor y acceso para silla de ruedas; el baño adaptado incluye lavabo bajo, inodoro elevado y barras de apoyo. Los niños mayores de un año son bienvenidos, pero no hay cunas ni camas supletorias.
La mesa principal trabaja cocina peruana a la carta y se abre al desayuno, el almuerzo y la cena. La terraza aporta la parte exterior, mientras que la vista se orienta a la ciudad. El desayuno se sirve en formato bufé cada mañana: una solución bastante sensata cuando usted necesita comer antes de salir, no posar delante de una tostada.
La oferta continúa con brunch, té de la tarde, cócteles y menús para dietas especiales. Hay un único bar, integrado con la zona de salón, además de cafetería y snack bar. Para el final de la jornada aparecen la hora feliz y las cenas temáticas; algunas propuestas pueden requerir un suplemento, pero forman parte de la programación disponible en el propio hotel.
Si la hora de regreso no coincide con la cena, el entorno ayuda: Chilis Grill & Bar, Piqos y Mantra Indian Cuisine están a unos minutos a pie, a unos 50 m. Puede elegir entre quedarse en la terraza con cocina peruana o salir a buscar otra mesa en el barrio.

Aquí el descanso entre dos inmersiones se entiende en versión urbana. La terraza y el salón compartido permiten sentarse, ver la televisión o tomar algo sin convertir la tarde en una excursión organizada. El bar ofrece cócteles y la hora feliz; la cena temática añade una opción para quedarse en el hotel cuando no apetece volver a salir.
Si usted y su acompañante quieren caminar, el Parque San Francisco Solano está a unos 150 m y otros parques del barrio quedan a menos de 1 km. Kennedy Park se encuentra a unos 2 km, mientras que Huaca Pucllana está a unos 3,5 km. Para una tarde cultural, Larcomar queda a unos 3 km y el Museum of the Nation, a unos 6 km.
La costa también entra en el programa, aunque no desde la puerta: Playa La Estrella está a unos 2 km y Playa Makaha, a unos 2,5 km. Entre paseo, café y una visita arqueológica, puede llenar el intervalo de superficie sin añadir otra actividad acuática al calendario.
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