
CELACANTO escuela de buceo
Altea
a 529 m
Altea · España · Mediterráneo
En Carrer la Mar, 100, el Mediterráneo queda a pocos minutos de su puerta y la estación de Altea prácticamente al lado.
Si usted busca una base pequeña y bien situada para combinar mar, paseos y buceo en los alrededores de Altea, Gran H La Marina juega una carta sencilla: siete habitaciones, un salón compartido, jardín y una terraza donde sentarse sin convertir la tarde en una actividad programada. El ambiente es el de un hotel urbano junto a la playa, no el de un complejo que pretenda retenerle dentro todo el día.
El sitio web está disponible en español, además de inglés, francés, alemán, italiano, portugués y ruso. Eso facilita las gestiones antes de llegar; no permite dar por hecho qué idiomas habla el equipo en recepción. Para usted, la jornada puede quedar bien ordenada: mar cerca, restaurantes a mano y una habitación climatizada para descansar cuando el sol y el agua salada hayan hecho su trabajo.
Gran H La Marina está en Altea, en la provincia de Alicante, cerca de la playa de La Roda. La tiene a unos 100 metros según la descripción del alojamiento, mientras que la distancia real a pie ronda los 200 metros. La playa de L’Espigó queda a unos 600 metros y Cap Negret, a 1,5 km; para cambiar de escenario sin grandes expediciones, basta con seguir la costa.
La estación de Altea queda a unos 50 metros. También tiene restaurantes muy cerca: Mesón Racó de Toni está a unos 50 metros, Ca Jaume a unos 250 metros y Columbus 1492 a unos 300 metros. Para tomar algo, 8 de Copes queda a unos 250 metros, y Cafetería Altea y Sands Bar, a unos 400 y 450 metros. El Parc de LAigua está a unos 600 metros para caminar un poco sin ponerse las aletas.
El aeropuerto de Alicante-Elche Miguel Hernández queda a unos 55 km, con un trayecto en coche de alrededor de 42 minutos. Altea queda bien conectada por tren, una ventaja práctica si usted prefiere llegar sin coche y moverse por la zona caminando.

Las habitaciones están pensadas para una o dos personas, con cama doble o cama grande según la categoría. La Standard Double Room ofrece una solución directa para una estancia de buceo en pareja; la Superior Double Room deja algo más de margen para quien valora una cama de tamaño king y un poco más de espacio al volver de la playa. La Small Double Room encaja mejor si usted prioriza la ubicación y utiliza la habitación sobre todo para dormir y ducharse.
Todas llevan aire acondicionado, calefacción, televisión de pantalla plana, hervidor y secador de pelo. El aislamiento acústico y las habitaciones insonorizadas ayudan a cortar el ruido de la calle cuando llega la hora de recuperar fuerzas; el baño privado incluye ducha, toallas y artículos de aseo. Hay también escritorio, enchufe junto a la cama y perchero, pequeños detalles que agradece cuando necesita cargar el teléfono, secar su ropa de playa y dejarlo todo preparado para la mañana siguiente.
La vista es urbana, así que la habitación sirve sobre todo como lugar de descanso, no como mirador marítimo. El hotel cuenta además con terraza, mobiliario exterior y salón compartido con televisión para alargar la tarde sin quedarse encerrado entre cuatro paredes.
El desayuno está incluido en la estancia y la mesa propia del hotel se llama Cantina 1914. No hay datos sobre el tipo de cocina ni sobre los horarios de servicio, de modo que conviene pensar en ella como una opción concreta del alojamiento y no como un programa gastronómico completo para toda la jornada.
Cuando usted vuelva con hambre, el servicio de habitaciones funciona bajo petición. Para la comida y la cena, la ubicación resuelve bastante: Mesón Racó de Toni queda a unos 50 metros, Ca Jaume a unos 250 metros y Columbus 1492 a unos 300 metros. No tendrá que organizar un traslado para sentarse a comer; en Altea, la logística de la noche cabe en un paseo corto.
Los bares cercanos completan la salida sin obligarle a buscar demasiado: 8 de Copes está a unos 250 metros, mientras que Cafetería Altea y Sands Bar quedan a unos 400 y 450 metros. Aquí la ventaja no es una carta interminable dentro del hotel, sino poder elegir mesa, café o copa según le apetezca después de la playa.

La terraza, el jardín y el salón compartido son los lugares para bajar el ritmo sin necesidad de inventarse una excursión. Puede sentarse al aire libre, leer o dejar pasar la tarde con la televisión del salón, que después de varias horas de actividad acuática ya cuenta como plan perfectamente razonable.
Si todavía le quedan ganas de moverse, el hotel permite plantear el día alrededor de rutas a pie, senderismo, ciclismo y visitas guiadas a pie o en bicicleta. El Parc de LAigua está a unos 600 metros; la Serra Gelada queda a unos 4 km y el Parque Natural de la Sierra Helada, a unos 7,5 km. El Parque Natural del Peñón de Ifach queda a unos 12 km y las Fuentes del Algar, a unos 8 km.
También tiene la playa cerca para nadar, practicar esnórquel, windsurf o piragüismo, actividades que figuran entre las opciones de la zona. El alojamiento ofrece además excursiones culturales, una alternativa sensata para una tarde en pareja cuando el cuerpo pide paseo y no otra sesión intensa.
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