autresClub Nàutic Port de la Selva
El Port De La Selva
a 652 m
El Port De La Selva · España · Mediterráneo
En Port de la Selva, una antigua bodega restaurada le deja entre las paredes de madera y piedra, el paseo marítimo y el Cap de Creus.
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El Hotel Spa Porto Cristo ocupa una antigua bodega restaurada en Port de la Selva, junto al Parque Natural del Cap de Creus. Aquí el día puede empezar con un desayuno de bufé y terminar entre una terraza, una mesa mediterránea y el spa; no hace falta montar una expedición para encontrar qué hacer al volver al hotel.
Para elegir sin malentendidos, conviene saber cómo funciona el idioma: la web del hotel está disponible en catalán, español, inglés y francés. Eso lo sitúa claramente ante una clientela internacional, aunque no permite afirmar qué lenguas habla el equipo en recepción.
La casa encaja especialmente bien si busca combinar mar, visitas y descanso sin alojarse en un establecimiento aislado. Hay Wi-Fi gratuito en todo el hotel, recepción abierta las 24 horas, consigna de equipaje y servicio de conserjería para resolver la logística del día.
La dirección está en Carrer Major, 59, en Port de la Selva, Girona, dentro del entorno del Parque Natural del Cap de Creus. La playa queda a 30 metros y se alcanza a pie; Platja de la Ribera está a unos 250 metros por el recorrido peatonal. Arena, tumbonas y sombrillas: el mar queda cerca de verdad, no en la frase pequeña del folleto.
También tiene varias alternativas para cambiar de paisaje sin convertir la tarde en una prueba de resistencia. La estación de tren de Llançà queda a unos 8 kilómetros, mientras que el aeropuerto de Perpiñán-Rivesaltes está a unos 76 kilómetros por carretera y el de Girona-Costa Brava, a unos 79 kilómetros.
En los alrededores encontrará bares y restaurantes a pocos minutos a pie. Para una salida cultural, el Museo de la Acuarela de la Fundación J. Martínez Lozano queda a unos 7 kilómetros, y la Casa Salvador Dalí, la Ciutadella de Roses y el Parque Megalítico de Roses están a unos 14, 20 y 19 kilómetros por carretera, respectivamente.

La decoración mezcla madera y piedra, con camas individuales, dobles o extragrandes según la categoría. Las habitaciones están climatizadas, tienen calefacción, ventilador, suelo de baldosa o mármol y estancias insonorizadas: una combinación bastante sensata cuando el cuerpo pide dormir y no escuchar la vida del pasillo.
Si para usted la habitación forma parte del viaje, las categorías con vistas al mar, terraza o balcón son las que cambian realmente la estancia. Algunas incorporan bañera de hidromasaje o bañera de spa, mientras que otras son más sencillas y prácticas para quien prefiere invertir el tiempo en la costa y en la mesa.
En la habitación encontrará minibar, cafetera, té y café, zapatillas, armario, perchas y tendedero para la ropa. El servicio de habitaciones permite resolver una llegada tardía o una tarde de cansancio sin volver a salir; además, hay televisión de pantalla plana, radio, teléfono y escritorio.
El desayuno se sirve en forma de bufé y está incluido. No hay un horario de desayuno publicado, así que para una salida temprana conviene confirmarlo directamente con el hotel; el Mediterráneo no va a mover sus peces por usted, pero tampoco suele esperar a quien duerme demasiado.
El restaurante Monterrey trabaja cocina mediterránea y abre para el almuerzo de 12:30 a 16:00 y para la cena de 19:30 a 23:00, del 15 de marzo al 10 de noviembre. Su terraza mira al mar y al puerto, y la carta gira alrededor del pescado y el marisco fresco, con arroces como paella marinera, paella de bogavante, fideuá, arroz negro y arroz caldoso de bogavante.
La Timba ocupa el turno de la cena, de 19:30 a 23:00, con un perfil más desenfadado: pizzas caseras de masa fina, pasta, ensaladas, hamburguesas y tapas. Es una solución clara si en la mesa hay gustos distintos o si la conversación de la jornada necesita algo menos solemne que un arroz de marisco.

El spa es la pieza central para una tarde sin planes. Incluye sauna, hammam, jacuzzi y zona de relajación, además de tratamientos corporales, envolturas, exfoliaciones y tratamientos faciales. También puede reservar masajes de espalda, cuello, pies, cabeza, manos o cuerpo entero; existe incluso la opción de masaje para dos.
Hay clases de yoga y solárium para quienes prefieren moverse con calma, y la playa queda lo bastante cerca como para alternar arena, sombrilla y paseo sin organizar una excursión. Las tumbonas y los parasoles están disponibles en la playa.
Cuando le apetezca salir, el hotel propone actividades de ciclismo y senderismo, junto con excursiones para visitar pueblos, descubrir calas y recorrer el entorno. También hay propuestas culturales; la tarde puede seguir con una visita y regresar después a la terraza, que es una secuencia bastante más razonable que otra reunión con el despertador.
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