CMASDIVE CENTER BLAUMAR
Mataro
a 3,6 km
Mataro · España · Mediterráneo
Entre la historia de una masía de más de cuatro siglos y las laderas del Burriac, aquí la jornada termina con jardín, piscina y una mesa mediterránea.
La antigua masía de Can Vivé conserva más de 400 años de historia y hoy reúne seis habitaciones, restaurante, bodega, biblioteca y una sala de estar con chimenea. La Mer Hotel no busca parecer un alojamiento de costa al uso: su lugar está en el interior del Maresme, rodeado de naturaleza y con espacios pensados para quedarse un rato después de salir del agua.
Si viaja en pareja, encontrará una escala pequeña y con carácter, lejos del formato de hotel grande. Si viaja en familia, las suites amplían el margen para convivir sin convertir cada noche en una operación logística. El jardín, la piscina y la mesa del propio alojamiento ayudan a que no tenga que salir corriendo en cuanto termina la actividad del día.
La atención al huésped se apoya en servicios sencillos pero útiles: aire acondicionado, calefacción, conexión WiFi gratuita, servicio de habitaciones y aparcamiento privado. El equipo habla varios idiomas, aunque aquí no se especifican cuáles.
La dirección está en Camí de Santa Elena 30, en Cabrera de Mar, a los pies de la colina del Burriac. La ubicación es rural y queda dentro de la naturaleza del Maresme, no junto al paseo marítimo. Para llegar a la playa de Vilassar de Mar tendrá que recorrer unos 5 kilómetros por carretera; las playas de El Varador y Del Callao quedan algo más lejos.
La estación de Cabrera de Mar - Vilassar de Mar se encuentra a unos 4 kilómetros por carretera, y la estación de Mataró queda a unos 5 kilómetros. El restaurante Cals Frares está a unos 50 metros, una opción cercana si quiere cambiar de mesa sin organizar una expedición.
Las ruinas de la ermita de Sant Vicenç del Castell de Burriac quedan a unos 2 kilómetros. También tiene el parque acuático Illa Fantasia y el Castell de Vilassar en los alrededores, mientras que Barcelona queda lo bastante cerca para una visita puntual sin convertir el alojamiento en un hotel urbano.

Las seis habitaciones son diferentes, algo coherente con el pasado de masía del edificio. Para una pareja, una habitación Superior Double o Superior Twin cubre lo esencial sin pagar el peaje de un espacio sobredimensionado; para una familia o un grupo, la Junior Suite y la Family Suite ofrecen más margen para repartir camas, equipaje y horas de descanso.
Todas las habitaciones cuentan con baño privado, aire acondicionado, calefacción, escritorio, televisión y WiFi gratuita. Hay armario, perchero y enchufes junto a la cama, detalles menores hasta que vuelve cansado, con la ropa húmeda y la batería del teléfono en reserva. La mosquitera también forma parte del equipamiento general.
Las vistas pueden dar al jardín o a la piscina. La sala de estar y la biblioteca aportan alternativas para leer o sentarse junto a la chimenea sin quedarse encerrado en la habitación; el servicio de habitaciones permite mantener el plan más sencillo cuando la energía ya está bajo mínimos.
El restaurante El Edén trabaja cocina mediterránea y de proximidad, con servicio de desayuno, comida y cena tanto en el interior como en el exterior. La propuesta encaja bien con un día activo: puede empezar con un desayuno continental o a la carta, con bollería fresca, queso y zumo, y volver más tarde a una mesa que no obliga a buscar otro establecimiento.
El restaurante cuenta con un chef con dos estrellas Michelin. Es un dato concreto, no una promesa de fuegos artificiales: aquí la cocina es mediterránea y el entorno de masía forma parte de la escena, con jardín y espacios exteriores para comer.
También hay bar, cafetería y snack bar, además de vino y champán. No se publican horarios de servicio, así que conviene comprobarlos si sus inmersiones terminan tarde. Para una cena diferente, Cals Frares queda a unos 50 metros; otros restaurantes, como Masía Can Rodon y Corts Restaurant, están a aproximadamente 1 y 1,3 kilómetros.

La piscina exterior permanece disponible durante todo el año y se acompaña de un baño al aire libre descrito como baño romano. Es una piscina pequeña, más apropiada para refrescarse y bajar revoluciones que para hacer largos de entrenamiento. La terraza solárium, el jardín, el mobiliario exterior y las sombrillas completan el espacio para descansar sin tener que salir del alojamiento.
La antigua masía también ofrece una sala de yoga y gimnasio. Si todavía le queda algo de disciplina después de la jornada, puede dedicarle un rato; si no, la biblioteca y la sala de estar con chimenea tienen una función más sensata. El jardín y la terraza sirven para leer, conversar o simplemente dejar pasar la tarde sin añadir otra actividad al programa.
En los alrededores puede participar en rutas a pie o en bicicleta, hacer senderismo y visitar un campo de golf situado a menos de 3 kilómetros. Las rutas a pie y en bicicleta figuran entre las actividades disponibles, mientras que el senderismo se realiza fuera del establecimiento.
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