
S'Algar Diving
Menorca
a 703 m
Menorca · España · Mediterráneo
En S'Algar, el azul aparece antes que la maleta: basta con cruzar unos 50 metros para llegar a una playa de arena dorada.
Aquí usted no reserva una habitación al uso, sino un apartamento para llevar el día a su propio ritmo. AluaSun Mediterráneo combina la libertad de una pequeña cocina con los servicios de un resort, una fórmula práctica si vuelve cansado, quiere desayunar sin prisas o prefiere preparar algo ligero en lugar de sentarse a cenar cada noche.
El español forma parte del día a día del equipo, junto con el inglés y el alemán. Si viaja en familia, dispone de apartamentos y bungalows con capacidad para cuatro personas, club infantil, animación para niños y zona de juegos. Si viaja en pareja, la piscina, las terrazas amuebladas y la cercanía del mar permiten que cada uno organice la tarde a su manera: una ventaja sencilla, pero bastante más útil que una promesa de vacaciones perfectas.
El alojamiento está en S'Algar, en la costa de Menorca y junto al mar. La playa de arena dorada queda a 50 metros, con hamacas y sombrillas; después de una mañana de agua, no necesita organizar una expedición para darse un baño más. La playa de Cala Alcaufar queda a unos 2 kilómetros a pie, y Caló Roig, a unos 2,5 kilómetros siguiendo el recorrido caminando.
También tiene varios puntos de interés para llenar una tarde sin convertirla en una excursión interminable. La Torre d'Alcaufar queda a unos 2,5 kilómetros a pie, mientras que el faro de Maó está a unos 5 kilómetros por carretera. Maó se alcanza en unos 20 minutos en coche. El aeropuerto de Menorca queda a 13 kilómetros, con un trayecto de aproximadamente 20 minutos en coche.
Para cenar fuera, Reina Isabel está a unos 850 metros a pie y Piccolo Mundo, a unos 1,5 kilómetros. La ubicación permite alternar la mesa del alojamiento con alguna salida corta, aunque el entorno inmediato tiene más de costa residencial que de paseo urbano animado.

La diferencia aquí está en poder vivir la habitación como una base de vacaciones, no solo como el lugar donde se dejan las chanclas. Los apartamentos cuentan con cocina equipada, frigorífico, hervidor y utensilios; cuando vuelva con sed, hambre o simplemente sin ganas de buscar un restaurante, tendrá margen para resolverlo sin ceremonia. También hay zona de estar, sofá cama, baño privado con ducha y secador.
Para dos personas, el apartamento con vistas al mar es la elección más fácil de entender: abre la estancia hacia la costa y ofrece una terraza amueblada para sentarse cuando el sol ya no aprieta. Si viaja con más familia o quiere entrar y salir de la piscina sin rodeos, el bungalow con acceso directo al agua resulta más funcional. Los apartamentos y bungalows admiten hasta cuatro personas, con una sola habitación de baño.
El aire acondicionado se agradece especialmente al volver del calor, la sal y el neopreno. Hay televisión de pantalla plana con canales vía satélite, teléfono y conexión wifi gratuita. No se ofrecen cunas ni camas supletorias, un detalle que conviene tener claro si viaja con niños pequeños; los niños de cualquier edad son bienvenidos.
La fórmula es todo incluido y la jornada gastronómica gira alrededor de un restaurante buffet internacional. Allí se sirven desayuno, comida y cena, con una oferta pensada para que usted pueda comer sin convertir cada regreso de la playa en una operación logística. El desayuno también se presenta en formato buffet: café, algo de tiempo y a por el día.
Para la cena puede cambiar de registro en el Restaurante Mediterráneo, con servicio a la carta, cocina mediterránea y terraza. Es la opción que encaja mejor cuando apetece sentarse con calma y dejar que la tarde se alargue un poco, en vez de resolverlo todo con el plato de turno.
Hay dos bares. El Bar Piscina queda junto al agua y prepara cócteles y bebidas refrescantes; el Bar Hall ocupa el vestíbulo y también trabaja con cócteles y bebidas. No se publican horarios de servicio ni una propuesta de tentempié continuo, así que conviene organizar las comidas principales alrededor del buffet y dejar los bares para el momento de la piscina o la sobremesa.

La piscina principal es exterior, de buen tamaño y con el bar integrado: puede pasar de la tumbona a una bebida sin ponerse en marcha una segunda vez. Hay terraza solárium, jardín, mobiliario exterior, hamacas y toallas para piscina o playa. El programa de bienestar reúne sala de fitness, sauna, jacuzzi, solárium y zona de relajación, además de tratamientos faciales, corporales y servicios de belleza; también hay masajes.
Si después de nadar todavía le queda alguna reserva de energía, encontrará dardos, minigolf, tenis de mesa y billar. El complejo deportivo cercano permite practicar tenis o fútbol, y también puede recurrir a clases de yoga, alquiler de bicicletas o actividades como senderismo y ciclismo en los alrededores. Algunas propuestas tienen suplemento, pero la variedad permite elegir entre moverse un poco y no hacer absolutamente nada, dos actividades perfectamente respetables.
Para viajar en familia, el club infantil, la animación para niños y el parque infantil ocupan parte de la tarde. Para una pareja, el plan más sencillo puede ser todavía mejor: piscina, ducha, terraza y una cena mediterránea sin volver a coger el coche.
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