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Francavilla Mare
a 810 m
Francavilla Mare · Italia · Mediterráneo
En el Palazzo Turchi, un edificio histórico del centro de Francavilla al Mare, la jornada termina entre fachadas antiguas, playa cercana y una cena mediterránea servida con horario italiano.
Aquí el alojamiento tiene más carácter que el típico bloque de habitaciones junto al paseo marítimo: el Hotel Claila ocupa el Palazzo Turchi, un edificio histórico protegido en el centro de Francavilla al Mare. La gestión familiar encaja bien con un hotel de escala contenida, donde puede volver de sus salidas al mar, dejar el día atrás y tener a mano una mesa, un bar y una habitación climatizada.
El equipo habla italiano, inglés y alemán. Para usted, eso significa poder resolver la llegada, la mesa o cualquier detalle práctico en tres idiomas de uso habitual entre viajeros europeos. El hotel reúne parejas, familias y viajeros que prefieren combinar playa, gastronomía y excursiones de buceo organizadas con centros asociados de la zona, sin convertir el alojamiento en una base náutica impersonal.
Francavilla al Mare está en la costa adriática italiana, y el hotel se encuentra en Via Roma, en el centro de la localidad. La playa de Francavilla al Mare queda a unos 300 metros: una distancia razonable para volver caminando, aunque no conviene confundirla con un hotel instalado literalmente sobre la arena. Entre junio y septiembre puede utilizar una playa privada con sombrillas y tumbonas.
La estación de tren de Francavilla al Mare está a unos 300 metros, mientras que el centro de la ciudad queda a unos cinco minutos a pie. En las inmediaciones tiene el restaurante Mizzica a unos 200 metros, varios establecimientos de playa a unos 300 metros y el parque Villanesi a unos 200 metros. Pescara queda a unos 5 kilómetros y la estación de autobuses de Pescara, a unos 10 kilómetros.
Si llega en coche, el hotel está junto a la carretera nacional SS16 y a unos 3 kilómetros de la autopista A14. El aeropuerto de Abruzzo queda a unos 10 kilómetros, con un trayecto aproximado de 10 minutos en coche; el aeropuerto de Bari está a alrededor de una hora y media por carretera.

Las habitaciones están decoradas de forma individual, una diferencia que se nota más en un palazzo histórico que en un hotel construido siguiendo la misma plantilla en cada planta. Todas cuentan con aire acondicionado, conexión WiFi, minibar, televisión de pantalla plana, armario y baño privado con toallas, bidé, secador y artículos de aseo. Tras horas de sol, sal y neopreno, el aire acondicionado y el minibar hacen un trabajo bastante más útil que cualquier frase de catálogo.
Para una pareja, una habitación doble superior ofrece más margen que la doble estándar; si busca un detalle añadido para una noche tranquila, la doble con bañera de hidromasaje lleva la conversación directamente al bienestar. Las habitaciones abuhardilladas aportan el techo inclinado y una atmósfera distinta, mientras que la habitación triple abuhardillada y la junior suite permiten organizar mejor una estancia de hasta tres personas. La opción familiar está pensada para dos adultos y dos niños, aunque no hay camas supletorias disponibles.
Hay habitaciones insonorizadas y calefacción para las noches menos veraniegas. También puede pedir el desayuno en la habitación y utilizar el servicio de habitaciones, disponible en horario limitado de 12:00 a 22:00. El ascensor evita convertir el regreso a la habitación en una segunda inmersión, esta vez por las escaleras.
El Ristorante Claila trabaja una cocina mediterránea con productos frescos locales y sirve desayuno, comida y cena en una terraza. El desayuno es de tipo continental y se presenta en formato bufé, con bollería casera y fruta fresca en una sala luminosa y elegante. Se sirve de 07:30 a 10:30, una franja que permite desayunar con calma antes de una salida algo tardía, aunque no está planteado como un servicio específico para madrugadores del buceo.
La comida ocupa el horario de 12:30 a 14:30 y la cena se sirve de 19:30 a 22:00. Para quien vuelve con hambre de verdad, la cena empieza a una hora razonable y no obliga a elegir entre ducharse y encontrar la cocina abierta. El régimen disponible es de media pensión. También puede solicitar platos vegetarianos o sin gluten.
Hay un bar, el Bar Claila, situado en el vestíbulo. Se centra en cócteles y bebidas, así que sirve para alargar la sobremesa sin tener que salir de nuevo a buscar un sitio abierto. El servicio de habitaciones funciona entre las 12:00 y las 22:00; no se ofrece un servicio de tentempiés continuo ni una cena tardía.

La piscina exterior principal tiene tumbonas y sombrillas. Es el lugar para dejar pasar la tarde cuando ya ha tenido suficiente arena, sal y conversaciones sobre la visibilidad del día. Si prefiere el mar, la playa privada de arena dorada dispone de tumbonas, sombrillas y bar de playa durante la temporada de junio a septiembre.
El Claila Wellness Center ocupa 100 m² y reúne sauna, jacuzzi, masajes y tratamientos faciales. Después de varias inmersiones, la combinación permite cambiar el ritmo sin necesidad de organizar una excursión: un masaje o una sesión de sauna, y luego una ducha tranquila en la habitación. También hay una sala de deporte con máquinas de cardio y musculación para quienes todavía tengan energía que gastar.
Cuando le apetezca moverse fuera del hotel, puede practicar snorkel, kayak o paddleboard, alquilar material y participar en excursiones en barco. En tierra hay bicicletas, rutas de senderismo y excursiones culturales, incluidas propuestas a Castel del Monte y Alberobello. En verano se organizan veladas musicales. Para una tarde más pausada, el parque Villanesi queda a unos 200 metros y Parco Arenazze, a aproximadamente 1 kilómetro.
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