
ORTIGIA DIVING
Syracuse
a 505 m
Siracusa · Italia · Mediterráneo
Entre fachadas históricas, piedra dorada y el ritmo de Siracusa, la jornada empieza con un desayuno temprano y puede terminar caminando hacia Ortigia.
Un edificio de finales del siglo XIX, tres apartamentos reunidos alrededor de un patio interior y habitaciones con techos abovedados y antigüedades familiares de estilo Art Nouveau: aquí el alojamiento tiene más carácter que el hotel urbano estándar. Hotel Casa Mia encaja especialmente bien si usted quiere combinar el mar con las calles históricas de Siracusa, sin quedar apartado de la vida de la ciudad.
El equipo del hotel habla italiano e inglés, y la dirección es italiana. Para usted, eso significa poder resolver la llegada, las peticiones prácticas y la organización de las excursiones en esas dos lenguas. El ambiente es doméstico y de escala contenida, con salón compartido, patio y terraza para sentarse un rato cuando todavía no apetece meterse en la habitación.
Hotel Casa Mia está en Siracusa, en el corazón de la ciudad y junto al centro histórico. Ortigia queda a tres minutos a pie, así que usted puede salir a cenar, acercarse al Tempio di Apollo o continuar hasta la Fontana di Diana sin organizar una expedición logística. La estación de Siracusa queda a unos diez minutos andando.
El mar está a 50 metros y la playa de arena dorada también se alcanza a pie. Aretusa Beach queda a aproximadamente 1 km, con un paseo de unos quince minutos, y Cala Rossa a alrededor de 1,5 km. Para cambiar de escenario, el Parque Marino de Plemmirio está a unos 5 km; el Museo Paolo Orsi, la Basílica de la Madonna delle Lacrime y el área arqueológica también quedan dentro de la zona que puede recorrer a pie.
La vida de la tarde está literalmente alrededor de la puerta. Farì - Pasta e Cucina queda a unos pasos, Pourquoi Pas a unos 50 metros y Dolce&Freddo a aproximadamente 100 metros. Para una copa, Pub Buzz está a unos 100 metros y la enoteca In Vino Veritas a unos 600 metros.

Para una pareja, la habitación doble es la elección sencilla: cama grande, baño privado y aire acondicionado para recuperar después de una jornada de calor, sal y neopreno. Las habitaciones tienen una decoración marcada por los techos abovedados y las piezas antiguas; no es el anonimato de una habitación de cadena, sino el interior de una casa histórica adaptada al alojamiento.
Si viaja con otra persona o necesita más espacio para repartir bolsas y ropa, las habitaciones triples y cuádruples permiten organizar mejor la noche con camas grandes e individuales. Las habitaciones familiares están disponibles, y el hotel acepta niños de cualquier edad. Para los más pequeños hay cunas y camas supletorias bajo petición, además de menú infantil y servicio de canguro.
El aire acondicionado ayuda a dormir cuando Siracusa aprieta, mientras que la calefacción cubre la temporada más fresca. Todas las habitaciones tienen baño privado, ducha o bañera, bidé, secador y artículos de aseo. El servicio de limpieza es diario, el wifi funciona en todo el hotel y el ascensor evita convertir la vuelta a la habitación en otra sesión de ejercicio.
El desayuno llega en forma de buffet desde las 7:00, una hora razonable si usted quiere salir pronto. Incluye opciones continentales, italianas y sin gluten, con panecillos, tartas y mermeladas caseras. Puede tomarlo en la sala de desayunos o, durante el verano, en el patio interior; una diferencia pequeña, pero apreciable cuando el día empieza sin prisa.
El Ristorante Casa Mia trabaja una cocina mediterránea con ingredientes locales y sirve desayuno, comida y cena en la terraza, con vistas al mar. Los horarios están claros: de 7:00 a 10:00, de 12:00 a 15:00 y de 19:00 a 22:00. La fórmula de media pensión cubre una parte importante del día, mientras que el servicio de habitaciones funciona en horario limitado, de 12:00 a 22:00.
Hay un solo bar, el Pool Bar, junto a la piscina y especializado en cócteles y aperitivos. No hay picoteo continuo durante todo el día, así que conviene tener presentes los horarios de la mesa si usted vuelve tarde. El hotel prepara también almuerzos para llevar y puede atender dietas vegetarianas y sin gluten.

La piscina exterior principal tiene barra dentro del agua, tumbonas y sombrillas: el lugar adecuado para dejar pasar la tarde sin volver a ponerse en marcha. La playa cercana añade arena dorada, tumbonas, sombrillas y un bar de playa; usted puede alternar entre agua dulce, mar y una silla a la sombra según lo que pidan las piernas.
Cuando todavía queda energía, hay gimnasio, bicicletas, senderismo y excursiones culturales. También puede practicar kayak, paddle surf y esnórquel, reservar una salida en barco o alquilar material para actividades náuticas. Las excursiones organizadas incluyen Ortigia y el Etna, una combinación bastante lógica si quiere repartir el viaje entre patrimonio, costa y paisaje volcánico.
Para una tarde en pareja, la terraza, el patio y el paseo hacia Ortigia ofrecen más opciones que una agenda de animación prefabricada. Los fines de semana hay música en directo. Las familias cuentan además con servicio de canguro y menú infantil, aunque la propuesta del hotel se presta igualmente a quien solo busca piscina, una copa y una cena sin volver a subir al coche.
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