Divemed
Marsaskala
a 2,6 km
Sliema · Malta · Mediterráneo
Entre piedra maltesa, patios soleados y el peso de la historia de Żabbar, Mulberries propone una base tranquila para volver a tierra firme sin quedar aislado de la isla.
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Mulberries es un hotel pequeño y de estilo cuidado en Żabbar, pensado para quien prefiere una dirección con carácter local a un establecimiento anónimo frente al paseo marítimo. El jardín, la terraza solárium y las zonas de asiento al aire libre permiten alargar la tarde con calma, mientras el salón compartido ofrece un lugar sencillo para leer, revisar las fotos del día o dejar que el cuerpo vuelva a su sitio.
La piedra y los materiales locales forman parte de la identidad del edificio. La información del hotel está disponible en inglés, un dato práctico para organizar la estancia y consultar los servicios antes de viajar. Aquí el interés está en combinar una base residencial con acceso razonable a las costas del sureste y a los lugares históricos de Malta.
La dirección está en Żabbar, Malta, no en Marsaskala: conviene tenerlo claro al buscar el alojamiento o calcular los desplazamientos. El aeropuerto internacional de Malta queda a unos 7 km, con un trayecto en coche de aproximadamente 8 minutos según la ruta habitual.
Las playas del entorno están a unos 2,5 km, entre ellas Zonqor Beach y St. Thomas Bay Beach. Para comer fuera, Martinas Pizzeria queda a unos 600 metros y Zeffies Bistro & Pizzeria, a 1,2 km. Por la tarde puede acercarse a las Three Cities, a 1,5 km, o reservar más tiempo para los templos de Tarxien, a 3 km, y el hipogeo de Hal Saflieni, a 3,5 km.
La Valeta queda a unos 4,5 km. El centro histórico, Fort St Elmo, los jardines de Upper Barrakka y el Museo Nacional de Arqueología están al alcance de una salida en coche; aquí la isla pesa tanto como el mar, y Malta no necesita demasiadas excusas para llenar una jornada sin aletas.

Para una pareja que solo necesita dormir bien entre una salida y otra, las habitaciones dobles ofrecen cama grande, baño privado, aire acondicionado, WiFi gratuito, televisor de pantalla plana y aislamiento acústico. El frigorífico y el hervidor eléctrico resultan útiles cuando vuelve con sed, todavía con sal en la piel y pocas ganas de buscar una tienda abierta.
Las categorías superiores permiten elegir entre vistas al jardín, balcón o terraza. La Deluxe Double Room with Balcony da prioridad al espacio exterior propio; las opciones con jardín funcionan mejor si prefiere abrir la puerta a una vista verde en lugar de quedarse encerrado entre cuatro paredes. La habitación estándar es más compacta, mientras que el apartamento loft de dos dormitorios ofrece una solución distinta para grupos de hasta cuatro personas, con tres baños.
El suelo de baldosas, la climatización y el aislamiento acústico ayudan a que la noche sea más cómoda después de una jornada de calor, carretera y agua. El servicio de limpieza es diario. También dispone de armario, perchero y enchufes junto a la cama: pequeños detalles, pero los que evitan buscar una linterna entre el equipaje cuando el día empieza temprano.
El desayuno es continental y se sirve en formato bufé. Puede encontrar especialidades locales, bollería fresca, queso, fruta y zumo, además de menús para dietas especiales. Es una fórmula sencilla, pero encaja bien con una mañana en la que necesita comer antes de salir y no sentarse a esperar un desayuno a la carta.
La oferta gastronómica propia se concentra en el desayuno; para la cena cuenta con restaurantes cercanos. Martinas Pizzeria está a unos 600 metros, una distancia razonable para salir a comer sin convertir la búsqueda de una pizza en una expedición, y Zeffies Bistro & Pizzeria queda a unos 1,2 km. Southern está a unos 1,5 km.
No hay una propuesta de bar del hotel descrita. Para tomar algo fuera, Chapters Bar y Speak Easy Bar están a unos 1,7 y 1,8 km, respectivamente; Joe Joe's Bar queda a unos 2 km. Puede organizar así la jornada con desayuno en el alojamiento y cena en el barrio, sin depender de una fórmula cerrada.

La piscina cubierta y la zona de spa cambian el plan cuando el mar ya ha tenido suficiente protagonismo. El spa ofrece masajes, tratamientos faciales, hammam, sauna, jacuzzi, baños de barro y envolturas; después de varias inmersiones, la combinación de calor y descanso tiene bastante más sentido que otra actividad marcada en una lista.
En el exterior encontrará jardín, patio, terraza, zona de comedor al aire libre, mobiliario de jardín y tumbonas. Puede elegir entre quedarse cerca del hotel con un libro o salir a dar un paseo por los alrededores. También hay visitas a pie y actividades dedicadas a la cultura local, una buena manera de dedicar la tarde a Malta sin volver a ponerse el neopreno.
El alojamiento ofrece además snorkel. Las playas cercanas, como Zonqor Beach y St. Thomas Bay Beach, quedan a unos 2,5 km, mientras que las rutas de senderismo están disponibles fuera del establecimiento. Para una pareja, la jornada puede quedar perfectamente repartida entre agua, paseo, spa y una mesa cercana.
El registro de entrada comienza a las 14:00 y la edad mínima para hacerlo es de 18 años. La salida figura hasta las 10:00 en la política de reserva y hasta las 11:00 en la información del hotel, así que conviene confirmarlo antes de organizar un vuelo o una última actividad. Deberá presentar un documento de identidad con fotografía y una tarjeta durante la llegada, además de comunicar la hora prevista de llegada.
El aparcamiento privado está en el propio alojamiento y requiere reserva. El WiFi es gratuito en todas las zonas, hay ascensor, entrada y salida privadas, vigilancia durante todo el día y limpieza diaria. También dispone de servicio de lavandería y de instalaciones adaptadas, con lavabo bajo, inodoro elevado y barras de apoyo.
El aeropuerto internacional de Malta queda a unos 7 km. La isla se presta a moverse en coche, especialmente si quiere alternar playas, centros históricos y restaurantes de distintas zonas. Mulberries ofrece una base urbana y residencial, no un hotel de playa: tenga presente esa diferencia al comparar direcciones.
Web oficial : mulberries.mt ↗
El hotel aplica un enfoque de residuo cero en la construcción y la gestión de materiales. La recuperación de piedra y otros materiales locales permitió reutilizar toneladas de recursos, mientras que los materiales no recuperados proceden de los alrededores para reducir los desplazamientos asociados al transporte.
Cuando no fue posible utilizar materias primas locales, como en los suelos y los azulejos de pared, el hotel recurrió a proveedores responsables y con prácticas de gestión sostenible. El agua caliente se apoya en un sistema de energía solar y el alojamiento recoge el agua de lluvia.
La propuesta es concreta: reutilizar lo que ya existe, comprar cerca cuando es posible y reducir el consumo de recursos sin convertir la estancia en una lección. Para usted, significa alojarse en un edificio cuya historia material forma parte de la experiencia.
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