CMASODYSEA HAMMAMET
Hammamet
a 164 m
Hammamet · Túnez · Mediterráneo
Entre palmeras, arena y el azul del golfo de Hammamet, el día empieza con el mar delante y termina con un té de menta bajo una arquitectura de aire morisco.
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Le Sultan coloca la playa en el centro de la estancia: acceso directo a la arena, jardines con palmeras y flores, dos piscinas y una colección de espacios para alargar el día sin tener que salir del recinto. Es un hotel pensado tanto para una pareja que quiere alternar mar, descanso y cenas como para una familia que necesita habitaciones amplias y actividades variadas.
La tarde tiene su propio ritmo. Puede pasar del agua a una tumbona, del jardín al spa y del spa al Sherazade, donde un piano acompaña la copa de vino. En el Calife hay cócteles, vinos, vistas panorámicas y espectáculos; en el Diwan, el té de menta se sirve entre palmeras y azulejos de cemento artesanales con más de un siglo. Aquí la jornada no se apaga al volver de la playa: simplemente cambia de escenario.
Está en Hammamet, en la Route Touristique, directamente frente a una playa de arena con tumbonas y sombrillas. Desde su habitación hasta el mar, el trayecto no necesita transporte ni planificación: basta con cruzar el recinto. Los jardines de palmeras y flores rodean el hotel, con vistas al golfo de Hammamet.
El centro de Hammamet queda a 3 km. La medina y la kasbah están aproximadamente a 3,5 km, una distancia razonable para acercarse a las murallas y a las calles históricas sin convertir la salida en una expedición. Nabeul queda a 9 km, con su tradición de cerámica y azulejos, mientras que la estación de Bir Bourekba está a 8 km.
También tiene cafés cerca para cambiar de aire: Café Maure queda a unos 400 m y Café le Virage a unos 550 m. Para llegar desde el aeropuerto internacional de Enfidha-Hammamet, cuente con unos 57 km por carretera; desde Túnez-Cartago, son unos 77 km.

Las habitaciones tienen balcón privado, aire acondicionado, minibar, televisión con canales por satélite y baño de mármol con pared de cristal. Al volver con sal y arena todavía en la piel, el minibar y la climatización resuelven dos asuntos bastante concretos: agua fresca y una temperatura que permita descansar. También hay calefacción, conexión wifi gratuita y caja fuerte para el ordenador portátil.
Si viaja en pareja y quiere que el mar siga presente al cerrar la puerta, la habitación doble superior con vistas al mar es la elección lógica. Para tres personas, las opciones con tres camas individuales evitan negociar quién duerme en el sofá; la habitación familiar con vistas al mar admite hasta cuatro huéspedes y deja más margen para convivir con equipaje, toallas y todo lo que una semana de playa acaba multiplicando.
Las habitaciones con vistas al jardín ofrecen una alternativa más sencilla para quien prioriza la relación entre espacio y uso real antes que la panorámica. Hay categorías dobles, triples, individuales y familiares. El edificio dispone de ascensor, y las habitaciones familiares forman parte de la oferta del hotel.
El restaurante buffet principal, Le Serail, sirve desayuno, almuerzo y cena todos los días, en el interior o en la terraza. El desayuno se presenta en formato buffet, y la propuesta incluye cocina temática y platos vegetarianos. Para quien sale temprano hacia el mar, conviene revisar la organización concreta de cada jornada: los horarios del restaurante no están publicados aquí, así que la hora de la primera comida merece una pregunta al reservar.
Sakura se reserva para la cena y trabaja una cocina asiática a la carta, con mesas en el comedor o en una terraza de madera que mira hacia la piscina y el mar. Al mediodía, Le Pirate ocupa la playa: cocina mediterránea recién preparada bajo las velas, con servicio de abril a noviembre. Es la clase de restaurante que permite seguir en ropa de playa sin montar una operación logística alrededor del almuerzo.
Hay cinco bares en total. Entre los espacios identificados están el Calife, con cócteles y vinos; el Sherazade, un lounge donde puede escuchar al pianista Yoko mientras toma una copa; el Yasmine, junto a la piscina, con batidos y cervezas durante el día de abril a noviembre; y el Diwan, dedicado al té de menta. Los espectáculos, la música en directo y la exposición semanal de artesanas regionales en el Sherazade dan algo que hacer cuando la cena ya ha terminado.

La playa directa es el plan más sencillo: tumbona, sombrilla y unas horas sin mirar el reloj. El hotel cuenta además con dos piscinas, una piscina cubierta y una piscina infantil, junto con jacuzzi, gimnasio y espacios de bienestar. La piscina se calienta mediante paneles solares, un detalle práctico para quienes prefieren nadar sin depender de que el sol haya decidido colaborar.
El Five Senses SPA concentra el trabajo de recuperación: masajes, hammam, tratamientos faciales, manicura y pedicura. Después de una inmersión, el hammam o un masaje tienen una utilidad bastante menos abstracta que muchas actividades de catálogo. Si todavía le queda energía, hay pistas de tenis, minigolf, ping-pong, dardos y equipamiento para juegos de exterior.
Para una estancia en pareja, el hotel propone también excursiones culturales a Cartago, El Jem y Sidi Bou Said. Por la noche hay espectáculos y bandas en directo. Las familias disponen de club infantil, zona de juegos exterior y servicio de cuidado infantil; los deportes acuáticos, el buceo, el esnórquel, el piragüismo, el windsurf, la equitación y el billar forman parte de las actividades disponibles, con servicios que pueden conllevar un suplemento.
La recepción funciona las 24 horas. La entrada se realiza entre las 14:00 y las 20:00, y la salida entre las 7:00 y las 12:00. Puede dejar el equipaje en consigna, cambiar moneda en el hotel, utilizar un cajero automático y acudir al mostrador de excursiones para organizar visitas por la región.
Hay aparcamiento privado gratuito en el recinto y wifi gratuito en todas las zonas. También existe servicio de traslado desde el aeropuerto, en modalidad que debe organizarse con el hotel. El alquiler de coches está disponible, una opción útil si quiere combinar Hammamet con Nabeul, Cartago o Sidi Bou Said sin depender de horarios ajenos.
Los niños de cualquier edad son bienvenidos. A partir de los 2 años se contabilizan como adultos, y no hay cunas ni camas supletorias disponibles. Se aceptan pagos en efectivo, no se admiten mascotas y el aire acondicionado funciona de mayo a octubre. Para las salidas al agua, el centro ODYSEA HAMMAMET está a 164 m del hotel: lo bastante cerca para que el traslado no se convierta en la actividad principal de la mañana.
Web oficial : lesultan.com ↗
El hotel cuenta con la certificación Travelife. Sus jardines se tratan con fertilizantes naturales y la piscina se calienta mediante paneles solares.
El agua de las piscinas se limpia con un generador de ozono. Son medidas integradas en el funcionamiento del hotel, no una razón para llevar una camiseta con mensaje ecológico durante la cena; basta con saber que forman parte de la gestión del lugar.
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