
One Ocean Zanzibar
Zanzibar
a 789 m
Zanzibar · Tanzania · África
En Matemwe, las barcas de los pescadores salen frente a una playa de coral blanco mientras el horizonte se queda abierto, sin necesidad de decorado adicional.
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Si busca un hotel pequeño donde la jornada pueda reducirse a playa, piscina, mesa y alguna excursión, Zanzibar Retreat Hotel encaja mejor que un complejo diseñado para tenerle ocupado todo el día. Está en un pueblo pesquero de la costa nororiental de Zanzíbar, con las habitaciones cerca del restaurante, el bar y la piscina. Desde ahí, la playa queda a un paseo de diez segundos. No hace falta organizar una expedición para mojar los pies.
El ambiente gira alrededor de una idea sencilla: descansar, aunque también pueda llenar la agenda con salidas por la isla. El espacio exterior está sombreado y repartido en varios rincones con mobiliario, sofás y cojines. Para orientarse antes de reservar, el sitio web está disponible en inglés, francés y alemán; eso facilita consultar la propuesta del hotel en tres idiomas, aunque no se presenta como una garantía sobre las lenguas habladas por el equipo.
Zanzibar Retreat Hotel está en Matemwe, Tanzania, justo frente al mar y junto a una playa privada de arena blanca. Matemwe no es una ciudad de movimiento continuo, sino un pueblo de pescadores con palmeras, viviendas tradicionales y actividad ligada a la pesca, la agricultura, la recolección de algas y el turismo. Las barcas locales forman parte del paisaje cotidiano, no de una excursión preparada para la ocasión.
La playa de Matemwe queda directamente junto al hotel y se presta a caminar largo rato o a bañarse cuando sube la marea. Para comer fuera, Furaha Local Restaurant queda a unos 400 metros, Garden Bob Swahili Restaurant a unos 600 metros y Bin Jabir Restaurant a 1 km. El aeropuerto internacional Abeid Amani Karume está a unos 40 km, con un trayecto por carretera de aproximadamente una hora.

La elección depende sobre todo de cómo quiera pasar las horas fuera del agua. Para una pareja, una habitación doble cumple con lo esencial: aire acondicionado, baño privado con ducha y acceso sencillo a las zonas comunes. Las habitaciones con vistas al océano añaden el motivo por el que se viaja a Matemwe: abrir la puerta y tener el azul delante, en lugar de reservarlo para la playa.
Si viaja en familia, las opciones familiares separan mejor los espacios y permiten alojar a adultos y niños sin convertir cada movimiento nocturno en una maniobra de precisión. La Two-Bedroom House y la villa con piscina privada están pensadas para grupos más grandes; la villa incorpora seis baños y una piscina propia. El hotel admite niños de cualquier edad y dispone de cunas bajo petición.
Todas las habitaciones tienen aire acondicionado, baño privado y ropa de cama. Algunas cuentan con zona de estar; dos tienen balcón privado orientado al océano y muchas se abren a una amplia veranda de madera con mobiliario exterior. El secador está disponible bajo petición. Para dormir después de una jornada de calor, sal y desplazamientos, la climatización pesa más que una lista interminable de adornos.
Theros Restaurant sirve una mezcla de cocina europea, tanzana y zanzibarí. La mesa se instala en una veranda amplia y sombreada, frente a la playa, donde la brisa marina acompaña la comida sin pedirle que abandone la conversación cada dos minutos. La propuesta combina platos de inspiración europea con recetas tradicionales de Tanzania y Zanzíbar, elaboradas con ingredientes frescos.
El desayuno es continental y tipo bufé. El resto de las comidas se sirve en el restaurante del hotel, con menús especiales disponibles bajo petición y platos para niños. No hay horarios de comidas publicados para organizar una vuelta exacta desde una salida, así que conviene confirmar el ritmo de la cocina directamente con el hotel si sus inmersiones terminan tarde.
Hay un bar, The Bar, junto al restaurante. Tiene refrescos, cerveza, vino, cócteles, cócteles sin alcohol y café preparado de varias maneras. Puede llevar la bebida a la piscina, a los sofás o a los rincones con cojines; la hora feliz también forma parte de la propuesta. Nada revolucionario, pero sí bastante práctico cuando el cuerpo pide sentarse antes de decidir qué hacer con la tarde.

Dos piscinas exteriores permiten cambiar la arena por el agua dulce sin alejarse demasiado de la habitación. Una queda a pocos pasos de la playa y de los alojamientos; la otra es privada y pertenece a la villa de lujo. Hay toallas de piscina y playa, tumbonas, sillas y una terraza solárium, además de la zona ajardinada y sombreada para leer, dormir o simplemente esperar a que baje el calor.
El spa ofrece masajes y tratamientos faciales. Es la clase de actividad que no exige calzado cerrado ni una explicación complicada: llega, se tumba y deja que la jornada pierda algo de rigidez. Para moverse, el hotel propone alquiler de bicicletas, rutas a pie, clases de cocina y dardos; las bicicletas y las rutas a pie se desarrollan con servicios organizados desde el establecimiento.
El equipo de conserjería ayuda a preparar itinerarios por Zanzíbar. Entre las excursiones figuran Stone Town, el Spice Tour, Prison Island, Chumbe Island–Coral Park, Nakupenda Island, safaris, cruceros al atardecer y visitas a lugares de conservación de tortugas. También hay salidas de kitesurf, safaris marinos y actividades de observación de fauna. Para una tarde más doméstica, quedan los juegos de mesa, el material de juego exterior para niños y el bar.
La entrada se realiza entre las 14:00 y las 22:00, y la salida entre las 08:00 y las 11:00. Debe comunicar con antelación la hora prevista de llegada, especialmente si aterriza tarde o enlaza el traslado con una actividad al día siguiente. El hotel organiza el traslado desde el aeropuerto, en servicio privado o mediante la modalidad disponible al reservar, y también ofrece servicio de transporte bajo petición.
El wifi es gratuito en todo el hotel y hay aparcamiento privado gratuito en las instalaciones. Para la llegada y la salida resultan útiles la consigna de equipaje, el registro privado o exprés, el mostrador de excursiones y el cambio de divisas. El establecimiento acepta efectivo y tarjetas de crédito.
La distancia al aeropuerto es de unos 40 km y el trayecto dura aproximadamente 60 minutos en coche. Si quiere aprovechar el día de llegada o salida, puede pedir un almuerzo para llevar. El hotel dispone además de servicio diario de limpieza, lavandería y planchado, y cuenta con instalaciones accesibles para personas usuarias de silla de ruedas.
Web oficial : zoiretreatzanzibar.com ↗
El hotel ha instalado un sistema amplio de paneles solares para producir parte de la energía que utiliza. La medida se integra en una propiedad pequeña, donde el consumo diario se nota más que en un complejo de grandes dimensiones.
Para reducir el uso de botellas de plástico, el agua se ofrece en botellas grandes y se rellenan jarras para las comidas. También puede recargar su propia botella en la estación de agua del hotel. Es una solución concreta para un lugar donde playa, arrecife y vida marina forman parte del motivo del viaje.
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Valoraciones y opiniones recopiladas por Viator y Tripadvisor.