
Speedywater
Gijón
a 269 m
Gijón · España · Mediterráneo
En Candás, el Cantábrico entra por la ventana y el puerto queda al alcance de un paseo corto, sin necesidad de convertir cada salida a cenar en una expedición.
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El Hotel Puerto de Candás es un hotel de dos estrellas frente al mar, pensado para quienes prefieren una base sencilla y bien situada a un complejo lleno de cosas que luego no utilizan. La terraza y las vistas marcan el tono: aquí el Cantábrico forma parte de la estancia, no es una palabra escondida en la descripción.
La web del hotel está disponible en español. Para una escapada en pareja, la dirección tiene sentido: habitaciones con vistas al mar, el paseo del puerto cerca y varias opciones para tomar algo o cenar sin coger el coche. Si viaja con su mascota, también puede alojarla en el hotel.
El ambiente es el de Candás, una localidad costera asturiana donde el mar sigue organizando buena parte del día. Puede volver de sus actividades náuticas, sentarse en la terraza y dejar que el equipo de la jornada se seque mentalmente antes de decidir si sale a cenar. Un plan bastante más sensato que llenar la tarde de animaciones.
La dirección está en Rufo Rendueles, 10, en Candás, Asturias. El hotel se encuentra frente al mar y con acceso directo a la zona marítima; la playa de Rebolleres queda a unos 500 metros a pie, aproximadamente seis minutos. Las playas de Güelgues y de San Pedro de Antromero están a unos 2 km, mientras que Playa Carranques y Cristales Beach quedan a unos 2 km y 3 km, respectivamente.
Candás Apeadero está a unos 700 metros, y la estación de Candás a 1 km. Eso permite plantear la llegada en tren sin que el último tramo se convierta en una prueba de resistencia con la maleta. La estación de autobuses de Gijón queda a unos 13 km.
Si quiere cambiar el puerto por una ciudad, Gijón está a unos 13 km: allí tiene el acuario, los Baños Romanos de Campo Valdés, la Plaza Mayor, el Museo Casa Natal de Jovellanos y el Elogio del Horizonte. El Parque les Conserveres queda a unos 500 metros del hotel, y varios restaurantes y bares se encuentran a pocos pasos.

La elección principal no es entre seis nombres parecidos, sino entre dormir mirando el Cantábrico o reservar una habitación más recogida. Las habitaciones con vistas al mar son la opción lógica si para usted la primera imagen del día importa tanto como la última; también hay habitaciones dobles sin esa orientación y habitaciones individuales para viajar por su cuenta sin pagar espacio que no necesita.
Las habitaciones familiares están disponibles, aunque las categorías familiares descritas tienen capacidad para dos personas. Conviene leer la configuración elegida con atención: hay camas dobles y también dos camas individuales. Para una pareja que duerme mejor con colchones separados, esta diferencia no es decoración; es la conversación del desayuno del día siguiente.
En la habitación encontrará baño privado con bañera o ducha, toallas, secador y artículos de aseo. El suelo de madera o parquet, el armario, la calefacción, el escritorio y el televisor de pantalla plana cubren lo esencial para una noche sin complicaciones. Algunas habitaciones añaden sofá y bañera de hidromasaje, además de la vista al mar. El WiFi es gratuito en todo el hotel y la limpieza se realiza a diario.
El desayuno se sirve en formato buffet cada mañana. Es la fórmula que permite desayunar a su ritmo antes de salir a la costa: café, algo sólido y una última comprobación mental de que no ha dejado nada importante en la habitación.
El hotel cuenta con una cafetería y un bar. No hay restaurante propio descrito, de modo que la cena se juega fuera, en el entorno inmediato de Candás. El Puerto está prácticamente al lado, y El Espigón y El Portalón quedan también a pocos pasos; Creisi, Cafe K4 y Valerio Fernández Barrón y Uno C.B. ofrecen alternativas para alargar la tarde con una bebida o tomar algo sin organizar un traslado.
La ubicación funciona especialmente bien para quien no quiere quedar atado a una pensión cerrada a horarios rígidos. Puede desayunar en el hotel, salir durante el día y decidir la cena según el apetito, el tiempo y las ganas de caminar. Después de una jornada activa, esa libertad suele valer más que una carta interminable.

El mar Cantábrico es aquí el programa principal cuando no está bajo el agua. El hotel sitúa la costa delante y ofrece un punto de partida para actividades como kayak, vela ligera, windsurf, kitesurf y excursiones en barco. También aparecen el surf y el piragüismo entre las propuestas vinculadas al entorno de Candás.
Si prefiere mantener los pies secos, puede dedicar la jornada a la bicicleta, al senderismo o a las excursiones culturales. La lista de destinos incluye Gijón, Avilés, Oviedo, Ribadesella, Cudillero, Tazones, Luarca, Cangas de Onís, Llanes, Covadonga y Lastres. Hay margen para alternar costa, pueblos y ciudad sin convertir todo el viaje en una sucesión de inmersiones.
La terraza sirve para la parte más sencilla del plan: sentarse, mirar el agua y no hacer nada durante un rato. Para una pareja con ritmos distintos, esa posibilidad cuenta; una persona puede salir a recorrer la zona mientras la otra se queda cerca del hotel, con el mar delante y el WiFi disponible.
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