Tagoro Dive
★ 5/5 (714 opiniones)
a menos de 1 km en línea recta
El Hierro · Islas Canarias · Atlántico
Prof. máx. · 20 mExplora un laberinto de pináculos volcánicos y túneles de arena en el estrecho que separa Fuerteventura de la Isla de Lobos.
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El Río no es un punto de buceo aislado, sino un estrecho de aguas poco profundas que conecta el norte de Fuerteventura, específicamente la zona de Corralejo, con la Isla de Lobos. El relieve submarino se caracteriza por un fondo arenoso donde emergen formaciones de roca volcánica que recuerdan a estructuras de hongos gigantes. Estas formaciones crean un paisaje complejo de pináculos, crestas y bancos de arena que definen la dinámica del lugar.
Al sumergirte, te encontrarás con un terreno accidentado que ofrece una variedad de escenarios en un rango de profundidad muy controlado. El sitio se divide en múltiples puntos de interés, entre los que destacan El Puente, un banco de arena más somero situado a menos de 10 metros, y Bajón del Río, conocido también como Las Setas. En este último, tres grandes crags volcánicos se elevan sobre el fondo de arena entre los 15 y 18 metros de profundidad.
La topografía del sitio permite una navegación técnica pero accesible debido a su relieve accidentado. Podrás atravesar túneles naturales, pasar por debajo de arcos y explorar pequeñas cuevas que se forman entre las rocas. Esta combinación de estructuras crea un efecto de laberinto submarino donde la luz solar se filtra a través de los pasos estrechos, iluminando las paredes de roca volcánica.
La dinámica del agua es un factor constante en este estrecho. Debido a su ubicación entre dos masas de agua, la corriente tiende a ser moderada y persistente. La forma de las estructuras rocosas es testimonio de la erosión causada por el movimiento del agua durante miles de años, lo que ha esculpido los pasajes y túneles que hoy recorremos. La intensidad del flujo puede aumentar según el cambio de marea y el viento predominante.
En cuanto a la vida marina, El Río es un área de importancia biológica al estar integrada en una reserva marina protegida. Es uno de los mejores lugares de la región para buscar encuentros estacionales con el tiburón ángel (Squatina squatina), una especie en peligro crítico de extinción. La estructura del arrecife volcánico ofrece refugios ideales para que estos peces se mantengan ocultos en la arena o entre las grietas.
La fauna residente es abundante y típica de los fondos de arena y rocas volcánicas. Es frecuente observar bancos de denton y dorada circulando cerca de las estructuras de roca. También es común ver la presencia de rayas y depredadores como el barracuda, que aprovechan las corrientes para alimentarse cerca de los pináculos. La combinación de arena y roca crea el hábitat perfecto para una gran diversidad de vida bentónica.
La profundidad de inmersión oscila entre los 8 y los 20 metros. Se requiere certificación Open Water con experiencia previa en corrientes y un control de flotabilidad básico. La visibilidad suele situarse entre los 15 y 20 metros. Se debe tener en cuenta que la corriente puede ser moderada y aumentar con el cambio de marea.