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Cruceros · Egipto

Reef Voyager, un vida a bordo moderno y cercano

Lo que hace único a este barco

  • Solo embarcan 22 invitados, una escala íntima para conocer pronto al grupo y a la tripulación.
  • La cubierta de buceo está pensada para operar con dos zódiacs, dos compresores y un compresor de nitrox.
  • Las rutas recorren pecios y arrecifes del Sinaí, con inmersiones de deriva, paredes, nocturnas y encuentros pelágicos.
  • Hay camarotes inferiores y superiores con baño privado y aire acondicionado, además de dos suites principales en la cubierta superior.

La invitación

Reef Voyager encaja con quien quiere bucear el Sinaí sin embarcar en un hotel flotante sobredimensionado. Solo recibe a 22 invitados, y esa cifra cambia la semana: menos gente en la cubierta, menos esperas para entrar en la zódiac y un grupo que se reconoce pronto por el nombre. Su carácter es el de un barco nuevo, construido para combinar pecios, arrecifes y operaciones de buceo fluidas. Las rutas pueden llevar desde los arrecifes de Tiran y Ras Mohamed hasta Thistlegorm, los Estrechos de Gubal o los pecios del norte del mar Rojo. No se elige por una historia de casco antiguo ni por una decoración marinera cargada de recuerdos. Se elige por una base moderna, una cubierta de buceo amplia y un itinerario que pone bajo las aletas algunos de los nombres más buscados de Egipto.

Subir a bordo

Desde el muelle, Reef Voyager se entiende como una embarcación hecha para pasar una semana en movimiento, no como un barco adaptado a última hora para recibir buceadores. La circulación tiene un centro claro: la cubierta de buceo abajo, los espacios de descanso arriba y el salón climatizado para cortar el calor entre una inmersión y la siguiente. El diseño moderno se nota sobre todo en esa separación entre trabajo y descanso. Hay una terraza, un lounge exterior y una cubierta panorámica donde el horizonte del mar Rojo ocupa el lugar de la decoración. A bordo caben 22 personas, suficientes para crear vida común sin convertir cada briefing en una concentración. El barco transmite orden. Eso importa cuando se bucea varias veces al día: el equipo vuelve a su sitio, la cubierta no se convierte en un pasillo y la tripulación puede preparar la siguiente salida sin pelear por cada metro.

El ambiente a bordo

El ambiente se construye alrededor de la operación de buceo, pero no se queda en ella. Con 22 invitados, los nombres y las costumbres se aprenden rápido: quién prepara la cámara antes del briefing, quién baja el último café al salón y quién prefiere ver el arrecife desde la cubierta superior. La tripulación local e internacional habla inglés, alemán, francés, español, ruso e italiano, lo que facilita que las indicaciones y las conversaciones no queden encerradas en un solo idioma. Durante el día, la gente de a bordo mantiene el movimiento ordenado; entre inmersiones, los salones y la mesa hacen el resto. Por la noche puede haber una inmersión nocturna o una conversación larga sobre el pecio recién visitado, con el equipo de audio y vídeo disponible para prolongar la jornada sin volverla ruidosa. Es un barco social, pero su tamaño permite apartarse cuando hace falta.

Los sitios que se bucean

La ruta registrada como Sinai Classic dura 8 días y 7 noches, con salida y regreso en Sharm El Sheikh; también hay un Mini Safari de Ras Mohamed–Thistlegorm–Tiran de 4 días y 3 noches. En los pecios, Ulysses baja hasta 27 metros y Rosalie Moller hasta 50 metros: el primero ofrece una inmersión icónica en Sharm El Sheikh; el segundo conserva la historia de un carguero de la Segunda Guerra Mundial en el estrecho de Gubal. Thistlegorm llega a 32 metros y permite penetrar entre motocicletas, camiones y munición convertidos en refugio de vida marina. Ras Nasrani desciende hasta 60 metros por una pared frecuentada por pelágicos; Thomas Reef alcanza 90 metros, con paredes profundas y gorgonias en el estrecho de Tirán. Para perfiles más tranquilos están Ras Bob, de 5 a 15 metros, y South Laguna, con mesetas de coral duro y el pecio del Kormoran. Woodhouse Reef aporta una deriva accesible, mientras Gordon Reef llega a 30 metros y combina un pecio histórico con arrecife. Abu Nuhas, Tower, Far Garden y los Estrechos de Gubal completan la mezcla de pecios, paredes, pináculos y coral.

Lo que se encuentra bajo el agua

En buena parte de esta ruta el paisaje está hecho de morenas, meros, carángidos, rascazas, peces león, peces de cristal y coral blando. También aparecen barracudas, atunes, mantas y tortugas en varios sitios, junto con napoleones, tiburones de arrecife y tiburones de puntas blancas; son encuentros posibles, no una promesa de cada inmersión. Los arrecifes expuestos y las paredes explican la presencia de pelágicos en lugares como Ras Nasrani, Tower, Thomas Reef y Far Garden. La ruta guarda además motivos muy concretos para detenerse: Thistlegorm es el sitio señalado para buscar delfines, peces murciélago, rayas y tortugas carey; Woodhouse Reef, para la tortuga marina; Gordon Reef, para anguilas jardineras, pez piedra y pez trompeta; Rosalie Moller, para el carángido de ojos grandes; y los Estrechos de Gubal, para el coral duro. Ras Nasrani es el lugar específico asociado al tiburón oceánico y a las gorgonias. El atractivo está en que cada punto añade una posibilidad distinta al mismo mar Rojo.

Quiénes te meten en el agua

La tripulación de Reef Voyager reúne guías y personal de navegación y hospitalidad con experiencia en el mar Rojo. Los idiomas de trabajo incluyen inglés, alemán, francés, español, ruso e italiano. La organización gira alrededor de briefings y grupos de buceo, con apoyo de las zódiacs para distribuir las entradas y recogidas en el sitio. El barco dispone de oxígeno, botiquines de primeros auxilios, radiocomunicaciones VHF/DSC/SSB, GPS, sonar, radiobaliza, chalecos, balsas salvavidas, alarmas y extintores. La sala de máquinas cuenta con videovigilancia y la tripulación está formada en primeros auxilios. Se aceptan perfiles de buceo técnico, sidemount y rebreather, y hay nitrox disponible; el brevet de nitrox se ofrece como extra. No se publican el número de guías, la proporción por grupo, las titulaciones individuales ni un mínimo de inmersiones registradas.

La cubierta de buceo y el equipo

La cubierta de buceo está sombreada y cuenta con plataforma de acceso al agua, cubetas de aclarado y un espacio separado para las cámaras. El llenado se apoya en dos compresores de aire y un compresor de nitrox; hay nitrox disponible, mientras que el material de alquiler y el propio nitrox se gestionan como extras opcionales. Se ofrecen adaptadores DIN y el barco admite buceo técnico, sidemount con una sola botella y rebreather. Para llegar a los puntos de inmersión se utilizan dos zódiacs hinchables de 6 metros, con motor Yamaha de 40 Hp y capacidad para 10 personas cada una. Funcionan como las embarcaciones auxiliares de la operación: acercan a los buceadores al sitio y permiten regresar a la plataforma del barco después de la inmersión. Hay duchas de agua caliente a bordo. El volumen y el material de las botellas no figuran entre las especificaciones publicadas.

Entre dos inmersiones

Entre inmersiones, el barco ofrece tres maneras distintas de dejar pasar el intervalo. El salón climatizado sirve para bajar pulsaciones y escapar del sol; el lounge exterior permite seguir la conversación con aire abierto; la cubierta panorámica queda para quien prefiere tumbarse y mirar cómo cambia la costa mientras Reef Voyager navega hacia el siguiente arrecife. La cubierta de buceo tiene sombra, un detalle pequeño que se vuelve importante cuando el traje aún está mojado y el equipo espera la siguiente salida. También hay un espacio específico para fotografía y un aclarado separado para cámaras, así que una tarde de navegación puede ocuparse revisando imágenes en lugar de desmontar todo el equipo en cualquier cubeta. Para quien no bucea, el barco admite practicantes de snorkel y ofrece zonas de descanso suficientes para que la semana no dependa de permanecer siempre en el agua.

Un día a bordo

El día empieza antes de que el calor apriete: se prepara el equipo, llega el primer briefing y la cubierta se pone en marcha para la primera inmersión. Después vienen la comida y el intervalo de descanso, con el barco navegando cuando toca cambiar de arrecife o de zona. La siguiente salida encuentra el material ya dispuesto y a los grupos organizados para entrar desde la plataforma o mediante las zódiacs. Entre una inmersión y otra se alternan el salón climatizado, la sombra de la cubierta de buceo y la cubierta panorámica; no hace falta abandonar el barco para que el día cambie de ritmo. Las rutas combinan inmersiones de arrecife, deriva, pared y pecio, y el programa incluye inmersiones nocturnas. Por la noche, el regreso del último grupo deja una cubierta más silenciosa, equipo en aclarado y una cena buffet antes de volver a dormir. Al día siguiente, empieza de nuevo.

Lo que se come a bordo

La comida llega en formato buffet, con tres comidas al día y dos tentempiés entre ellas. La cocina mezcla platos locales y occidentales, una combinación útil en un crucero de buceo: permite comer algo reconocible antes de volver a la cubierta y probar sabores de la región cuando el día deja más margen. El comedor es luminoso y climatizado, de modo que la mesa funciona también como pausa térmica después de salir del agua. Hay agua, café, té y bebidas sin alcohol incluidos; también se sirven cerveza y vino, y existen opciones vegetarianas y veganas si se avisan con antelación. En una semana de pecios y arrecifes, la mesa cumple una función concreta: devuelve energía sin exigir ceremonia. Se come, se cuentan los detalles de la última inmersión y el grupo vuelve a mirar el mapa para saber qué viene después.

Las noches en el mar

Por la noche, Reef Voyager ofrece una elección sencilla: camarote inferior para quien prioriza una habitación práctica, cubierta superior para quien quiere más espacio y una suite principal si prefiere cama king-size. Las cabinas inferiores miden 4 m × 3 m; las superiores, 4 m × 3,8 m. Todas tienen baño privado y aire acondicionado, y algunas camas twin pueden convertirse en doble. Hay ventana panorámica en los camarotes y conexión Wi‑Fi gratuita, además de tomas USB, toallas, albornoces y ponchos. La diferencia real se nota después de una jornada larga: se cierra la puerta, queda el aire acondicionado y el ruido del mar acompaña el descanso. Las dos suites principales, Jellyfish y Whaleshark, están en la cubierta superior y añaden acabados de baño y equipamiento mejorados. No son habitaciones para pasar el día; son el lugar donde el cuerpo recupera lo que ha gastado bajo el agua.

Camarote twin, cubierta inferior

Camarote twin, cubierta superior

Suite master, cubierta superior

Lo que hay que saber antes de embarcar

Reef Voyager sale y regresa a Sharm El Sheikh. Los traslados desde el aeropuerto y desde el hotel están incluidos. Conviene llegar a Sharm El Sheikh la víspera para embarcar sin convertir un retraso de viaje en un problema para la salida al mar. El modo de coordinar el traslado se comunica al organizar la reserva.

Plano del barco

Año de construcción
2023
Eslora
30 m
Manga
8 m
Número máximo de pasajeros
22
Número de camarotes
11
Número de baños
2
Motores
2 × 800 CV Scania
Velocidad de crucero
13 nudos
Embarcaciones auxiliares
2 × 40 CV Yamaha
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