Cruceros · Maldivas
Princess Ulua: un safari de buceo maldivo con servicio completo
Lo que hace único a este barco
- Yate de madera construido en Maldivas, con 11 camarotes y capacidad para 22 pasajeros.
- La operación de buceo trabaja en grupos reducidos, con un guía para cada cuatro o cinco buceadores.
- Las salidas The Best of Maldives duran 8 días y 7 noches, con embarque y desembarque en Malé.
- El programa combina canales, thilas, arrecifes y estaciones de limpieza en los atolones de Malé y Ari.
La invitación
Princess Ulua encaja con quien quiere que el buceo ocupe el centro del viaje, pero no desea pasar una semana en un barco austero. La propuesta es clara: grupos de cuatro o cinco buceadores por guía, una dhoni dedicada al buceo y una tripulación que prepara y recoge el equipo entre inmersiones. Después llega la parte que justifica elegir este barco y no otro: camarotes con baño privado y aire acondicionado, jacuzzi, salones exteriores, kayaks, tablas de paddle y una noche de barbacoa en una isla desierta. El recorrido The Best of Maldives busca la mezcla que hace especiales a las Maldivas: corrientes con tiburones, estaciones de limpieza con mantas, thilas llenos de peces y arrecifes para mirar despacio. No es un crucero pensado solo para encadenar inmersiones. Es para bucear mucho y volver a cubierta con espacio para disfrutar del lugar.
Subir a bordo
Desde el muelle, Princess Ulua se presenta como un yate de madera de líneas anchas, más cercano a una casa flotante maldiva de alto nivel que a un barco de expedición espartano. La madera no es un adorno aislado: define el ambiente de los salones, el restaurante y las zonas exteriores donde se come o se descansa. A bordo se circula entre espacios interiores y abiertos sin quedar encerrado después de una inmersión. La escala permite reconocer pronto a los demás pasajeros y a la tripulación, mientras la dhoni de buceo concentra la actividad bajo el agua y deja el barco principal más tranquilo. Hay un solo motor diésel, de modo que la navegación forma parte de la experiencia sonora del barco. La construcción en 2019 respalda una sensación general de yate contemporáneo, no de carguero reconvertido. El resultado busca comodidad, pero sin separar el viaje del mar.
El ambiente a bordo
La tripulación, formada por 15 personas, está dimensionada para que el viaje no dependa de que cada pasajero resuelva solo la logística. El equipo se monta el primer día y se desmonta el último; entre ambos momentos, la tripulación se ocupa de la rutina del buceo. Ese detalle cambia el ambiente después de la inmersión: se vuelve a bordo, se deja que otros se encarguen de la parte pesada y queda tiempo para comer, hablar o sentarse fuera. El chef, el barman, el personal de cubierta y quienes atienden los camarotes forman una presencia continua, no un servicio que aparece solo a la hora de la comida. Con grupos pequeños bajo el agua, las conversaciones suelen mantenerse también en cubierta. Por la noche, el bar, la música, la pantalla grande o el jacuzzi ofrecen distintos ritmos, mientras la barbacoa en una isla desierta rompe la rutina del barco.
Los sitios que se bucean
La ruta The Best of Maldives sale y termina en Malé y dura 8 días y 7 noches. Recorre los atolones de Malé Norte, Malé Sur, Ari y Vaavu, con una planificación flexible. Barracuda Giri baja hasta un máximo de -30 m en un arrecife sumergido donde las barracudas patrullan las paredes de coral. Banana Reef ofrece formaciones coralinas, tiburones de arrecife y rayas águila. En Mushimasmigili Marine Reserve, máximo -30 m, los tiburones grises recorren la cima del arrecife aislado. Dhonkalo, máximo -25 m, coloca al buceador en un canal de arena frente a mantas oceánicas que acuden a estaciones de limpieza. Maamigili, máximo -30 m, reúne mantas y tiburones ballena en un arrecife exterior del Ari Sur. Kudarah Thila Marine Reserve, máximo -30 m, concentra la vida en un pináculo de rocas, cuevas y corrientes. Guraidhoo y Myaru Kandu suman canales con tiburones grises y puntas blancas; Foththeyo Kandu llega a un máximo de -40 m y añade cuevas tapizadas de corales blandos amarillos. Fushifaru Thila Marine Reserve, máximo -35 m, busca mantas en estaciones de limpieza.
Lo que se encuentra bajo el agua
En buena parte de esta ruta se repite una escena de arrecife grande: fusileros y jureles cruzando la corriente, barracudas suspendidas, napoleones entre el relieve, atunes en el azul y rayas águila que pasan por debajo del grupo. Los tiburones grises aparecen registrados en nueve sitios y los tiburones de puntas blancas en ocho; las tortugas de mar también están presentes en ocho. Las mantas figuran en siete lugares, y los tiburones ballena en tres, sobre todo en Maamigili y Maamigili Beiyru, donde el arrecife y el plancton atraen a grandes filtradores. En Dhonkalo y Fushifaru Thila las mantas tienen un motivo concreto para concentrarse: las estaciones de limpieza. En Myaru Kandu se busca también el atún de dientes de perro; en Dhigu Thila, la tortuga carey; en Kudarah Thila, el jurel gigante; y en Dhigalhi Haa, el coral blando y las gorgonias. Hanifaru Bay entra en la ruta entre julio y octubre, cuando el plancton puede atraer mantas para alimentarse.
Quiénes te meten en el agua
Los grupos se organizan con un guía por cada cuatro o cinco buceadores, una proporción que permite mantener el control sin convertir la inmersión en una fila. Los briefings se hacen antes de cada salida y la tripulación acompaña la operación desde la dhoni. El nivel mínimo exigido es Advanced Open Water Diver o equivalente, con al menos 40 inmersiones registradas. Es un umbral coherente con una ruta de canales, corrientes y encuentros con grandes animales; no se presenta como un crucero para quien acaba de obtener la certificación. La tripulación trabaja en inglés y maldivo. Hay equipo de oxígeno y primeros auxilios a bordo, además de sistemas de seguridad del barco. No se anuncian cursos ni buceo técnico, y la operación está planteada para buceo recreativo guiado, con la flexibilidad necesaria para adaptar la ruta a las condiciones y a la vida marina.
La cubierta de buceo y el equipo
La operación de buceo se apoya en la dhoni de 37 pies Ulua Hunter, que transporta el equipo y lleva a los buceadores a los puntos de inmersión, y en una dinghy de 22 pies para los desembarcos y movimientos cortos. El barco principal dispone de cubierta de buceo, compresores y embarcaciones auxiliares para la operación. Se suministran botellas de 12 litros y plomos; el alquiler de equipo y el nitrox tienen suplemento. El nitrox está disponible, pero no se especifica aquí el sistema de mezcla ni el tipo de conexión de las botellas. Tampoco se detallan marcas, cubetas de aclarado, mesa de fotografía o ducha caliente de cubierta, así que no conviene atribuirle prestaciones que no están descritas. La organización tiene una ventaja concreta: el equipo permanece preparado durante la semana y la dhoni separa el movimiento de buceo de la vida tranquila del yate.
Entre dos inmersiones
Entre dos inmersiones, el barco ofrece más que una tumbona donde esperar. El solárium concentra tumbonas y jacuzzi; los dos salones exteriores permiten buscar sombra y seguir hablando con el equipo puesto todavía en la cabeza. Las pausas pueden continuar en el agua, con kayaks, tablas de paddle, snorkel o el tobogán acuático, y las playas e islas deshabitadas introducen una escala distinta a la del barco. También hay pesca local y dhoni fishing bajo petición. Cuando la navegación ocupa el intervalo, el salón interior, el bar y la pantalla grande sirven para bajar revoluciones sin abandonar la vida común. El masaje y los sillones de masaje para los pies están disponibles a bordo; el spa se solicita aparte. La idea no es llenar cada hueco, sino ofrecer opciones para que una hora de superficie no se convierta en una hora perdida.
Un día a bordo
El día puede empezar antes del amanecer, como en la navegación de las 05:00 hacia Rasdhoo o el despertar con café de las 06:15. Después llega el briefing y la primera inmersión; el desayuno aparece alrededor de ese primer bloque, no antes de que el mar marque el ritmo. A lo largo del día se encadenan normalmente dos o tres inmersiones, con almuerzo entre medias y tiempo para navegar, hacer snorkel o bajar a una playa. La tarde puede terminar en otra salida desde la dhoni y, cuando el programa lo permite, en una inmersión nocturna: algunas operaciones previstas en la ruta se desarrollan al caer la luz, como la búsqueda de mantas. Hay jornadas de navegación de varias horas entre atolones, pero no se viven como un traslado vacío: se intercalan comidas, briefings, charlas sobre coral y pausas en cubierta. El último día se hacen dos inmersiones antes de recoger el equipo y cerrar la semana.
Lo que se come a bordo
La cocina cubre desayunos, comidas y cenas, además de tentempiés entre inmersiones. El chef trabaja con platos asiáticos, indios, maldivos y europeos, de modo que la mesa cambia sin perder su función principal: recuperar fuerzas sin convertir cada comida en una espera larga. Hay pescado, carne, pollo, frutas y verduras, y se pueden preparar menús vegetarianos, veganos, sin lactosa o sin gluten si se solicitan con antelación. El agua, el té, el café instantáneo y el chocolate caliente acompañan la jornada; las bebidas alcohólicas se sirven aparte. En un crucero de buceo, la comida importa por su momento: algo llega después de salir del agua, el almuerzo corta la mañana y la cena cierra el día cuando todavía se comenta la última corriente. También hay comidas al aire libre y una barbacoa nocturna en una isla desierta.
Las noches en el mar
La noche se reparte entre camarotes tranquilos y espacios comunes abiertos al aire. Las Standard Cabin y Family Cabin están en la cubierta inferior; las Seaview Suite ocupan la principal y la superior. Todas tienen baño privado, aire acondicionado individual, televisión, minibar, caja fuerte y secador, una combinación práctica después de un día de salitre, sol y varias entradas al agua. Las cabinas familiares añaden una cama individual a la cama queen y pueden alojar a tres personas. Arriba, el jacuzzi y las tumbonas convierten la última hora del día en un lugar para quedarse mirando la oscuridad sobre el atolón. En el salón interior hay pantalla grande, música y cine para cuando apetece recogerse. Las toallas se renuevan a diario. No se duerme en una habitación de resort aislada del viaje: se descansa dentro de un barco que sigue navegando.
Camarote estándar
Camarote familiar
Suite vistas al mar
Lo que hay que saber antes de embarcar
Las salidas y los regresos se hacen en Malé, con traslado desde y hasta el aeropuerto internacional de Velana. El traslado colectivo programado aeropuerto-barco-aeropuerto está incluido; a la llegada, el personal espera con un letrero de Princess Ulua y el trayecto hasta el barco dura unos 30 minutos. Como muchos vuelos llegan tarde por la noche, conviene llegar la víspera y dejar margen para cualquier cambio de vuelo antes del embarque.
- Año de construcción
- 2019
- Eslora
- 37,3 m
- Manga
- 10,6 m
- Número máximo de pasajeros
- 22
- Número de camarotes
- 11
- Motores
- 1 × 640 CV diésel
- Embarcaciones auxiliares
- 1 × 11,3 m dhoni de buceo/lancha rápida y 1 × 6,7 m bote auxiliar/lancha rápida
- Sitio web
- princessuluamaldives.com ↗
Hola, soy Marina, la asistente IA de DivingDeal.com. Te respondo en detalle sobre hoteles, centros y cruceros.

¿Piensas en el viaje completo y los vuelos? Habla con Edith →
Marina es una IA. Algunos enlaces son de afiliación: DivingDeal puede recibir una comisión, sin coste adicional para ti. La reserva se cierra con el partner.











