
Mojo Dive - Tu centro de buceo en Lanzarote
★ 5/5 (1703 opiniones)
a 41 km en línea recta
Lanzarote · Islas Canarias · Atlántico
Prof. máx. · 40 mExplora una formación de crestas basálticas que se extienden sobre el fondo marino creando un relieve de dedos de piedra.
Para subtítulos en español: inicia primero el vídeoluego haz clic en la rueda dentadaen la parte superior derecha del vídeo, selecciona «Subtítulos», después «Traducir automáticamente» y elige «Español».
Los Dedos se define por su particular geología volcánica, que le da nombre al sitio. Desde el arrecife principal, se extienden varias crestas de roca basáltica que recuerdan a los dedos de una mano gigante emergiendo del fondo. Estas formaciones crean una topografía de relieve dramático, donde el sustrato duro de la roca oscura se alterna con lenguas de arena que penetran entre las estructuras. El terreno no es una caída vertical, sino una serie de escalones y crestas que ofrecen un relieve complejo para la navegación.
Al realizar el descenso, notarás que la estructura ofrece múltiples oportunidades para observar la interacción entre el fondo arenoso y la roca. Las formaciones de basalto crean pequeños muros y crestas que sirven de refugio para la vida marina, mientras que los espacios entre estas rocas permiten el paso de corrientes suaves que mantienen el ecosistema activo. En ciertos puntos, es posible encontrar pasajes o swim-throughs naturales donde las formaciones se separan, permitiendo una exploración tridimensional del relieve.
La fauna de fondo es uno de los aspectos más constantes de este sitio. Es habitual encontrar ejemplares de morena (Muraenidae) ocultos en las grietas de las rocas volcánicas y rayas que descansan sobre las zonas de arena. La estructura de los 'dedos' actúa como un corredor de nutrientes, concentrando la vida alrededor de las crestas. Si mantienes la mirada cerca del sustrato, especialmente en las zonas donde la arena se encuentra con el basalto, las probabilidades de avistar vida residente son altas.
Uno de los encuentros más emblemáticos en Los Dedos es el avistamiento del tiburón ángel del Atlántico (Squatina squatina). Esta especie suele descansar sobre el fondo arenoso, camuflándose con el sustrato, lo que requiere una observación atenta de las áreas planas entre las crestas. Su presencia es un indicador de la salud de este ecosistema y es uno de los motivos principales por los que los buceadores regresan a estas aguas para buscar especies de gran valor biológico.
La vida pelágica también tiene su lugar en este arrecife, moviéndose a través de los canales formados por la topografía. Es común observar bancos de sardinas y barracudas que patrullan las zonas de mayor corriente o cerca de los bordes de las crestas. Estos movimientos de peces de media agua añaden dinamismo a la inmersión, especialmente cuando los grupos se desplazan de forma coordinada cerca de las estructuras rocosas, aprovechando las corrientes que fluyen entre los dedos de piedra.
La visibilidad en la zona suele ser buena, oscilando entre los 15 y 30 metros, lo que permite apreciar la extensión de las formaciones volcánicas incluso a profundidades mayores. La luz penetra bien entre las crestas, resaltando el contraste entre la oscuridad del basalto y la claridad de las zonas arenosas. Esta claridad es fundamental para identificar a los depredadores que acechan en las zonas de sombra o los ejemplares de mero (Epinephelus) que suelen habitar en las grietas más profundas.
El comportamiento de la corriente es un factor clave en la planificación de la inmersión. Debido a la exposición de algunas de las crestas al movimiento del Atlántico, el sitio puede pasar de una calma relativa a tener un flujo de agua notable. Esto suele ocurrir de forma más marcada en las zonas más expuestas o durante los cambios de marea, lo que requiere que el buceador mantenga un control de flotabilidad preciso para navegar cómodamente entre los relieves sin afectar el sustrato.
La temporada de finales de primavera a principios de otoño suele ofrecer las mejores condiciones térmicas y un mar más estable para explorar el sitio. Durante el invierno, aunque la visibilidad puede mantenerse alta, las temperaturas del agua bajan y el oleaje del Atlántico puede incrementar la fuerza de las corrientes en las crestas. Es un sitio que recompensa la observación pausada y el respeto por la topografía para no perder de vista los detalles del relieve volcánico.
El sitio presenta profundidades de entre 10 y 40 metros. El nivel requerido es Open Water, siendo necesario sentirse cómodo en condiciones moderadas del Atlántico y tener experiencia previa en arrecifes de hasta 20-30 metros. La visibilidad se sitúa entre los 15 y 30 metros. La corriente es variable y depende del oleaje del Atlántico, las mareas y el viento, pudiendo aumentar en las crestas expuestas.

★ 5/5 (1703 opiniones)
a 41 km en línea recta

★ 5/5 (359 opiniones)
a 37 km en línea recta

★ 5/5 (885 opiniones)
a 43 km en línea recta

★ 5/5 (697 opiniones)
a 43 km en línea recta

★ 9,5/10 (349 opiniones)
a 39 km en línea recta

★★★★★
★ 9,5/10 (526 opiniones)
a 43 km en línea recta

★★★★
★ 9,2/10 (1090 opiniones)
a 42 km en línea recta

★★★★
★ 9,4/10 (534 opiniones)
a 42 km en línea recta