Kovan Adasi · Turquía · Mediterráneo
Prof. máx. · 70 mFlying Fish, Kovan Adasi: pared profunda y pecio histórico
Un arrecife de roca que desciende hacia el canal entre Kaş y la isla de Meis, albergando un bombardero de la Segunda Guerra Mundial.
Lo que hace único a este punto de buceo
- Pecio de avión Savoia-Marchetti SM.79 a 55-70 metros
- Pared profunda con desplome pronunciado
- Alta visibilidad de 25 a 30 metros
- Presencia de amberjacks y dentex
- Ubicación en un canal con flujo de agua constante
- Meseta rocosa somera de 4 a 7 metros
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Flying Fish presentación del punto de buceo
Flying Fish se sitúa en una posición estratégica dentro del canal que separa la costa de Kaş de la isla griega de Meis. El sitio comienza con una formación de arrecife rocoso cuya parte superior se encuentra a una profundidad de entre 4 y 7 metros bajo la superficie. Esta zona forma una pequeña meseta y un borde poco profundo que sirve como punto de entrada antes de que la topografía cambie drásticamente. La configuración del terreno invita a un descenso controlado para explorar la transición entre la zona somera y el desplome.
A medida que te alejas de la meseta, el relieve se transforma en una pared empinada y caras rocosas inclinadas que descienden hacia el azul. La estructura del arrecife se extiende hacia el mar, donde el fondo cae de forma pronunciada más allá de los límites habituales del buceo recreativo. Esta transición vertical es lo que define el carácter del sitio y lo que permite la circulación de aguas más claras provenientes del canal. La luz penetra con facilidad en las zonas superiores, pero la profundidad del desplome cambia rápidamente la atmósfera de la inmersión.
El elemento más distintivo de este lugar es el pecio de un avión Savoia-Marchetti SM.79, un bombardero torpedero de la Segunda Guerra Mundial. El fuselaje se encuentra descansando en el extremo sureste del arrecife, en una zona que alcanza entre los 55 y los 70 metros de profundidad. Debido a esta profundidad, el acceso al avión no es posible para buceadores recreativos y requiere una formación técnica específica. Observar la estructura del avión en el fondo marino es un recordatorio histórico que requiere planificación y gestión precisa de la gasa.
La fauna que habita este ecosistema está fuertemente influenciada por su exposición al canal. Es común encontrar ejemplares de dentex y amberjacks patrullando las corrientes cerca de las paredes rocosas. Los depredadores de mayor tamaño suelen utilizar la estructura del arrecife para acechar o desplazarse por el área. La presencia de estas especies indica un flujo constante de nutrientes que sostiene la cadena alimenticia en este punto específico del relieve submarino.
En las zonas de menor corriente o dentro de las grietas de la pared, es posible localizar especies residentes como el mero oscuro (Epinephelus marginatus) y diversas especies de morenas. Los observadores atentos también pueden encontrar pulpos y rayas que utilizan el fondo rocoso para protegerse. La diversidad de peces de arrecife, incluyendo wrasses y damselfish, aporta color a las secciones menos profundas de la meseta, creando un contraste con la escala de la pared profunda.
Las corrientes en Flying Fish son un factor determinante en la experiencia de buceo debido a su ubicación en el canal. El flujo de agua varía según las condiciones estacionales y el estado del tiempo, pudiendo pasar de condiciones tranquilas a corrientes desafiantes. Cuando el canal se activa, el sitio requiere una gestión técnica avanzada para mantener la posición y la seguridad. Los buceadores suelen planificar las inmersiones buscando ventanas de tiempo donde la corriente sea manejable y permita una exploración cómoda.
La visibilidad en este sitio es habitualmente alta, oscilando entre los 25 y los 30 metros gracias a la renovación constante del agua por el paso del canal. Esta claridad permite apreciar la magnitud del desplome y la distancia hacia el pecio incluso desde profundidades moderadas. La combinación de visibilidad abierta y una topografía que va de la meseta a la pared profunda hace que cada perfil de inmersión se sienta amplio y despejado. Es un entorno que exige atención constante a la orientación y a la posición respecto al arrecife.
La temporada óptima para bucear en Flying Fish se extiende de mayo a noviembre. Durante la primavera tardía y el otoño, las condiciones suelen ser más estables y favorables para las inmersiones en el canal. Durante estos meses, la relación entre la temperatura del agua y la fuerza de las corrientes permite una mejor visibilidad del entorno. Planificar la inmersión según estas ventanas ayuda a maximizar la capacidad de observación de la fauna pelágica y del relieve rocoso.
Buceo en Flying Fish: la fauna que vas a encontrar
Condiciones de buceo
El sitio presenta profundidades que van desde los 4 hasta los 70 metros. Se requiere un nivel Avanzado con experiencia comprobada en corrientes y buceos profundos; para visitar el pecio del avión es necesaria formación técnica. La visibilidad suele estar entre 25 y 30 metros. La corriente es variable y puede ser fuerte debido a su posición en el canal, por lo que se recomienda bucear en periodos de calma. La mejor temporada es de mayo a noviembre.







