
La Calypso Dive Center - Cenote diving
Google 5/5 (768 opiniones)
a 14 km en línea recta
Tulum · México · Américas
Prof. máx. · 119 mEl Pit es una inmersión espectacular que combina la majestuosidad de una caverna profunda con fenómenos naturales únicos como haces de luz, haloclinas y una nube de sulfuro de hidrógeno.
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El Pit, un gigantesco sumidero cerca de Playa del Carmen, es una ventana al submundo maya que ofrece un descenso progresivo en un anfiteatro natural. La inmersión comienza con un salto a aguas cristalinas, donde la luz solar penetra desde la abertura superior, creando haces que parecen láseres a través del agua turquesa. Esta columna de luz solar te guía desde los primeros metros, una experiencia visual intensa que corta las aguas cristalinas y convierte el centro de la caverna en un verdadero pozo de luz natural.
A medida que te acercas a los 12-15 metros, sentirás un ligero cambio en la densidad del agua y verás una refracción. Es la haloclina, la capa donde el agua dulce y fría de la superficie se encuentra con la salobre y más cálida del fondo, creando un efecto visual borroso y distorsionado. Este fenómeno distintivo añade un elemento surrealista a tu descenso, y la flotabilidad también varía ligeramente, requiriendo un ajuste fino en tu control para deslizarte suavemente por el límite entre estas dos capas de agua.
Continuando tu inmersión, alrededor de los 30 metros, te encontrarás con una capa blanquecina, casi fantasmal: una nube de sulfuro de hidrógeno formada por la descomposición de materia orgánica a lo largo del tiempo. Atravesar esta nube se siente como entrar en otro reino, y los haces de luz que logran penetrar hasta aquí crean un efecto etéreo y dramático, iluminando ligeramente su borde. Esta capa se extiende horizontalmente y da la sensación de estar buceando sobre un misterioso lago subterráneo o a través de una "niebla fantasma".
Más allá de la nube, el paisaje se vuelve sombrío y misterioso. En el fondo, a profundidades que pueden superar los 30 metros, descubrirás troncos de árboles petrificados, que se ramifican como esqueletos de un bosque antiguo. Algunos de estos troncos milenarios, conservados por las condiciones anóxicas profundas, parecen flotar en el penúltimo nivel, añadiendo una atmósfera lúgubre y misteriosa a las profundidades y conectándote con un pasado geológico remoto.
La topografía de El Pit es sencilla pero impresionante. Es una caverna, no una cueva, lo que significa que siempre estás cerca de la luz y de un acceso directo a la superficie. Las paredes de piedra caliza blanca están adornadas con espeleotemas que cuelgan del techo, y formaciones geológicas, vestigios de un tiempo en que esta cavidad estaba seca. En este entorno, la atención se centra en la inmensidad del espacio y en el juego de luces y sombras, más que en la vida marina.
Aunque la inmersión recreativa suele limitarse a los 30-40 metros, el cenote desciende mucho más, con una profundidad total de 119 metros, lo que lo convierte en uno de los cenotes más profundos de Quintana Roo. En los estratos más profundos, se han encontrado fragmentos de cerámica antigua y huesos, testimonios de ceremonias mayas o de animales prehistóricos. La inmersión es un viaje a través del tiempo y la geología, donde cada metro descendido te acerca a la historia de la península y a la cultura de la región.
El Pit es un sitio para buceadores Advanced Open Water Diver como mínimo, o buceadores con experiencia en inmersiones profundas. Las profundidades usuales de la inmersión van hasta los 30-40 metros, donde se encuentra la nube de sulfuro de hidrógeno, aunque el cenote alcanza los 119 metros. La visibilidad es generalmente ilimitada en la parte superior, reduciéndose en la capa de sulfuro. No hay corriente significativa dentro del cenote. La mejor época para bucear es durante la estación seca, de noviembre a mayo, para maximizar la visibilidad de los haces de luz.
Conviene elegir la estación seca, de noviembre a mayo, para aprovechar mejor la visibilidad de los haces de luz que atraviesan el agua desde la abertura superior. Durante la inmersión también podrás observar cómo la columna de luz cambia al descender hacia la haloclina y la nube de sulfuro de hidrógeno.
Cenote El Pit requiere como mínimo la certificación Advanced Open Water Diver o experiencia en inmersiones profundas. El descenso alcanza zonas de 30 a 40 metros en la inmersión habitual, con variaciones de flotabilidad en la haloclina y una nube de sulfuro de hidrógeno alrededor de 30 metros.
La inmersión recreativa en Cenote El Pit suele llegar hasta los 30 o 40 metros, donde se encuentra la nube de sulfuro de hidrógeno. El cenote desciende hasta 119 metros, con troncos de árboles petrificados, restos de huesos y cerámica antigua en los estratos más profundos.
En Cenote El Pit no hay corriente significativa, pero debes prestar atención a la haloclina situada entre 12 y 15 metros, porque puede alterar ligeramente la flotabilidad y distorsionar la visión. Verás haces de luz, espeleotemas, troncos petrificados y la nube de sulfuro de hidrógeno alrededor de 30 metros.