Cruceros · Antártida
Plancius Antarctica Diving: un casco naval para una expedición polar
Lo que hace único a este barco
- Antiguo buque de la marina renovado para navegar por la Antártida.
- La operación combina inmersiones diarias guiadas con excursiones en diez zódiacs Mark V.
- El barco admite hasta 108 pasajeros y ofrece camarotes con baño privado y ventana o portillo.
- Las rutas parten y regresan a Ushuaia, con opciones de 10 a 43 días.
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La invitación
Este barco se elige para vivir la Antártida desde varios ángulos: bajo el agua, entre bloques de hielo y desde la zódiac, con salidas a tierra guiadas por naturalistas. No es un pequeño crucero de buceo construido alrededor de una plataforma de inmersiones; es un buque de expedición que añade el buceo a una travesía polar completa. Ahí está su carácter. El océano, los glaciares, la fauna y la historia de la península antártica pesan tanto como la inmersión. Quien busque una semana medida al milímetro por cuatro entradas al agua diarias encontrará una propuesta menos especializada. Quien quiera alternar inmersiones con navegación entre hielos, desembarcos y exploración en zódiac encontrará un barco con más recorrido.
Subir a bordo
El Plancius conserva el carácter de un antiguo buque naval, pero la renovación convirtió su interior en una base de expedición habitable. Se sube a un barco de trabajo, no a un hotel flotante de diseño: el atractivo está en la función, en los espacios pensados para salir al exterior y en la posibilidad de pasar rápidamente del salón a la zódiac. Su tamaño permite llevar una expedición numerosa sin perder la sensación de operar desde un buque compacto frente a los grandes cruceros convencionales. La renovación de 2009 respalda esa mezcla de casco veterano y uso actual. Hay biblioteca, bar, salón de entretenimiento, puente de observación y varias cubiertas desde las que seguir el hielo y la navegación.
El ambiente a bordo
El ambiente es el de una expedición, con pasajeros que comparten zódiacs, desembarcos, presentaciones y muchas horas de navegación. La tripulación se ocupa de que las salidas sean ordenadas y seguras, mientras los guías aportan contexto sobre el hielo, la fauna y la historia polar. Ese contacto repetido hace que el grupo se reconozca pronto: se comenta lo visto en la última bahía, se comparan fotografías y se vuelve al salón todavía con el frío de la cubierta encima. La cocina recibe valoraciones máximas y la tripulación mantiene una valoración alta; el buceo, en cambio, queda claramente por debajo. La compensación está en una experiencia de expedición bien acompañada, no en una operación de buceo de lujo.
Los sitios que se bucean
Las salidas registradas parten y regresan a Ushuaia. El Weddell Sea Explorer dura 11 o 12 días; la ruta Elephant Island–Weddell Sea–Polar Circle, 15 días; Whale Watching, 10 u 11 días; Antarctica & the Polar Circle–Deep South Discovery Voyage, 13 días; y las travesías Atlantic Odyssey desde Ushuaia hasta Santa Helena o Praia duran 33 y 43 días. La propuesta recorre la península antártica, el mar de Weddell, las islas Shetland del Sur, Elephant Island y el Círculo Polar, según el itinerario. No hay una lista nominativa de puntos de inmersión ni profundidades asociadas a estas salidas, así que no sería honesto presentar una topografía submarina concreta. El valor de la ruta está en combinar buceo polar con navegación, hielos y excursiones.
Lo que se encuentra bajo el agua
La fauna es uno de los motivos centrales de estas rutas, aunque el espectáculo se busca sobre todo desde la zódiac y en tierra. En la península antártica pueden aparecer pingüinos papúa, barbijo, Adelia y, según la travesía, emperador, además de focas, ballenas y aves marinas. El mar de Weddell es especialmente conocido por los pingüinos Adelia: la isla Paulet alberga una colonia de alrededor de 100.000 parejas. En el Antarctic Sound, Hope Bay reúne cerca de 125.000 parejas reproductoras, aunque el acceso está restringido. Las ballenas jorobadas y las orcas pueden encontrarse en las bahías recorridas en zódiac. Son encuentros posibles, no garantías de cada inmersión.
Quiénes te meten en el agua
La tripulación trabaja en inglés e incluye guías naturalistas encargados de las salidas y de las explicaciones sobre el ecosistema polar, la ciencia y la historia de las regiones visitadas. La seguridad forma parte visible de la operación: el barco dispone de oxígeno, botiquines, equipos de salvamento, radio VHF/DSC/SSB, radar, sonar y GPS, y cuenta con personal formado en primeros auxilios. El buceo se anuncia con guías expertos, pero no se concreta el número de guías o instructores, la proporción por grupo, las titulaciones, los cursos, el nivel mínimo de experiencia ni el sistema de recall. Es una información que debe aclararse antes de reservar si el buceo es el motivo principal del viaje.
La cubierta de buceo y el equipo
El acceso al agua se apoya en diez embarcaciones auxiliares Mark V zódiac, que llevan a los pasajeros hacia las zonas de actividad y permiten explorar bahías y costas de hielo. El pack de buceo, las inmersiones adicionales y el material de buceo se ofrecen como extras opcionales; el material de esnórquel también se gestiona aparte. No se detallan aquí el volumen de las botellas, su conexión DIN o yugo, el nitrox, el compresor ni una estación específica para cámaras. Por eso conviene entender el Plancius como un buque de expedición con programa de buceo, no como una plataforma técnica cuyo atractivo principal sea una cubierta de buceo especializada.
Entre dos inmersiones
Entre salidas se puede subir al puente de observación, buscar un libro en la biblioteca o quedarse en el bar con algo caliente mientras el paisaje cambia detrás de los cristales. Las excursiones en zódiac permiten acercarse a bahías, hielos y costas que el barco no puede alcanzar; los kayaks ofrecen otra forma de recorrer el agua cuando la actividad está prevista para la salida. Las presentaciones de los guías naturalistas explican el ecosistema polar, la ciencia y la historia de las regiones visitadas. Una tarde sin inmersión no queda reducida a esperar en el camarote.
Un día a bordo
El día empieza con la preparación de la primera salida y continúa con el programa de inmersiones y excursiones que permitan las condiciones polares. Entre una actividad y otra llegan las comidas, el café, las colaciones y las sesiones de los guías; después puede tocar otra salida en zódiac, una visita a tierra o un tramo de navegación frente al hielo. Los pasajeros vuelven a bordo para secarse, calentarse y revisar fotografías antes de salir de nuevo. Al final del día quedan el salón, el bar o el puente de observación. El ritmo no es el de una tabla fija de cuatro inmersiones: el hielo, el viento y la navegación deciden buena parte de la jornada.
Lo que se come a bordo
La pensión completa se organiza alrededor de un buffet y de cenas a la carta, con cocina occidental y opciones vegetarianas y veganas. Hay aperitivos durante todo el día, además de té, café y agua potable. En la mesa aparecen también cerveza, vino y una selección de vinos de mayor nivel; las bebidas alcohólicas y no alcohólicas se gestionan aparte. En una travesía polar, la comida cumple una función concreta: recuperar calor y energía sin convertir cada servicio en una ceremonia larga. El café y el chocolate caliente disponibles a bordo tienen más sentido aquí que cualquier promesa gastronómica grandilocuente.
Las noches en el mar
Las noches se pasan en camarotes climatizados, todos con baño privado y servicio de limpieza diario. Hay categorías para cuatro, tres o dos personas, además de Twin Deluxe y Superior Cabin; los camarotes Twin Window y algunas categorías con vista al mar aportan una relación más directa con el paisaje polar. Los camarotes con portillo ofrecen una noche más recogida, mientras que una ventana permite comprobar la luz exterior antes de volver a dormir. No se trata de habitaciones espaciosas de hotel, sino de refugios funcionales después de una jornada de frío, zódiac y agua. El barco es de cabinas no fumadoras.
cuádruple con ojo de buey
triple con ojo de buey
twin con ojo de buey
twin con ventana
twin de lujo
Camarote superior
Lo que hay que saber antes de embarcar
El embarque y el desembarque se realizan en Ushuaia en las rutas de ida y vuelta. Los traslados desde el aeropuerto o el hotel se ofrecen como servicio opcional, no como parte general de la travesía, y conviene revisar cómo se comunican y coordinan para cada salida. Llegar a Ushuaia la víspera deja margen frente a cambios de transporte y evita convertir el embarque en una carrera.
Plano del barco
- Año de construcción
- 1976
- Año de renovación
- 2009
- Eslora
- 89 m
- Manga
- 14,5 m
- Número máximo de pasajeros
- 108
- Número de camarotes
- 52
- Motores
- 3 × diésel-eléctricos
- Velocidad de crucero
- 10 nudos
- Embarcaciones auxiliares
- 10 Mark V zodiacs
- Sitio web
- oceanwide-expeditions.com ↗
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