
Go Shark Azores
★ 4,9/5 (80 opiniones)
a 113 km en línea recta
Faial · Azores · Atlántico
Prof. máx. · 60 mSumérgete en Princessa Alice y experimenta un encuentro en aguas azules con mobulas, mantas y tiburones martillo, ascendiendo desde las profundidades del Atlántico.
Princessa Alice no es un arrecife costero. Es un seamount, una montaña submarina solitaria que se eleva desde el abismo atlántico, con su cima más cercana a los 35 metros de profundidad. Bucear aquí significa adentrarse en el océano abierto, lejos de la costa, buscando este pináculo sumergido. La inmersión comienza con un descenso sobre una línea, ya que el sitio es una referencia en la inmensidad del azul y la topografía del banco mismo está bien definida.
Una vez en la cima, el banco forma una plataforma relativamente ancha antes de desplomarse bruscamente en sus flancos, descendiendo a profundidades que superan los 60 metros. Tu enfoque estará en la meseta superior, donde la vida pelágica se congrega, y las paredes que caen abruptamente ofrecen oportunidades para observar más allá del borde. La visibilidad aquí suele ser amplia, a menudo superando los 15 metros y extendiéndose a más de 30 metros, lo que permite una perspectiva clara del entorno oceánico.
La fauna de Princessa Alice es un espectáculo de grandes pelágicos. Es uno de los pocos lugares donde puedes observar rayas mobula (Mobula tarapacana) en grandes agregaciones, a menudo realizando su distintivo giro o carrusel en aguas medias. No es raro ver también mantas (Manta birostris) deslizándose con gracia. Además de estos majestuosos visitantes, el banco atrae a otras especies de aguas abiertas.
Tiburones martillo (Sphyrna zygaena) son avistamientos regulares, circulando por la zona de la cima, al igual que los tiburones de Galápagos (Carcharhinus galapagensis). También encontrarás una variedad de peces cazadores como jureles (Carangidae), medregales (Seriola dumerili), barracudas (Sphyraena barracuda), listados (Katsuwonus pelamis) y atunes (Thunnus spp.). El wahoo (Acanthocybium solandri) también se suma a la lista de depredadores que frecuentan estas aguas.
Aunque el foco principal está en los grandes pelágicos, las zonas rocosas de la meseta albergan vida más sedentaria. Puedes encontrar gallos (Balistes carolinensis), tortugas marinas (Chelonia mydas), y una variedad de meros (Epinephelus marginatus) y serranos (Serranus scriba). También hay especies más pequeñas como los lábridos (Coris julis) y los vaquitas (Serranus atricauda) que aprovechan los resquicios y la estructura rocosa del banco.
La corriente es una constante en Princessa Alice. Se describe repetidamente como fuerte y el sitio está expuesto a las condiciones oceánicas. Esto significa que a menudo necesitarás agarrarte a una línea de descenso o seguir una cuerda de deriva para mantener tu posición. Las condiciones de la inmersión dependen en gran medida del estado del mar y del viento, por lo que las operaciones solo se realizan cuando el cruce y la inmersión son seguros.
Esta inmersión es más que una simple visita a un sitio; es una expedición en aguas azules. La combinación de su ubicación remota, las profundidades considerables y la abundancia de vida pelágica lo distinguen de muchas otras inmersiones en las Azores. Es una experiencia para aquellos que buscan el verdadero encuentro oceánico, donde la escala y la naturaleza indómita del Atlántico se hacen evidentes con cada aleteo.
Más allá de los peces y tiburones, el banco también atrae a grandes cetáceos como delfines (Delphinidae) y ballenas (Cetacea), aunque estos encuentros son menos predecibles. El pelágico también incluye la raya pelágica (Pteroplatytrygon violacea) y el impresionante pez luna (Mola mola), que ocasionalmente se deja ver por estas aguas. Cada inmersión en Princessa Alice es una oportunidad de ver algo inesperado en este oasis de alta mar.
El buceo en Princessa Alice está diseñado para buceadores avanzados, requiriendo un mínimo de certificación Advanced Open Water Diver o experiencia equivalente en inmersiones con corriente y en aguas abiertas. La profundidad operativa comienza en los 35 metros en la cima del pináculo, con descensos posibles hasta los 60 metros. La corriente es fuerte y constante, siendo necesario el uso de líneas de descenso y deriva. La visibilidad suele ser excelente, oscilando entre los 15 y 30 metros o más. La mejor temporada para bucear aquí es de julio a septiembre, con algunos operadores extendiendo esta ventana hasta mediados de octubre o desde junio.